un militante un voto


Las gárgaras de la izquierda

Por Camilo Morán Bahamondes, Juventud de Renovación Nacional.

Y es que mientras en las calles y ante los medios de comunicación rechazan los privilegios, al interior de sus propios partidos respaldan, sin ninguna vergüenza, la existencia de militantes de primera y segunda categoría. Así, a la hora de definiciones relevantes, el voto de Camila Vallejo, de Karol Cariola o de Osvaldo Andrade, por ejemplo, vale mucho más que el de sus correligionarios comunistas o socialistas de base, respectivamente.

Esta idea proviene de las más oscuras lógicas marxistas, que proponen que exista un grupo de iluminados —congresos, comités, Politburó, o como se le llame— que designan a las autoridades internas. A estas alturas, la historia nos ha demostrado con lujo de detalles que esta fórmula trasnochada, poco democrática y fracasada solo encuentra adeptos en quienes admiran regímenes totalitarios.

En RN, en cambio, si el voto es del presidente del partido, de un senador, una diputada o un militante sin cargo alguno da exactamente igual, porque en nuestro partido todos valen lo mismo.

La diferencia es clave y demuestra que la misma izquierda, que se llena la boca hablando de la igualdad de derechos y participación ciudadana, se mantiene en el siglo pasado resistiéndose a avanzar hacia un país más democrático.

Esto es especialmente preocupante en momentos donde la ciudadanía, con legítimo derecho e incluso hasta con razón, cuestiona cada accionar de los tan desprestigiados partidos políticos.

Frente a dicho escenario, las señales son fundamentales y algunos miembros de la Nueva Mayoría demuestran que no le interesa dar la pelea por limpiar la imagen de la política y sus instituciones y que mientras hacen gárgaras con la tan manoseada igualdad se las arreglan para ser ellos mismos, como diría Orson Welles, más iguales que los otros. ¿Será que tienen miedo a perder poder y privilegios en manos de su propia gente?

 

 

Columna publicada por El Demócrata, el martes 2 de febrero de 2016.

RN asegura que elección de autoridades mediante un militante un voto es la prueba de la blancura para los partidos

El presidente de la colectividad, Cristián Monckeberg, señaló que es el minuto que algunas tiendas políticas cambien sus tradiciones antidemocráticas. Además, afirmó estar de acuerdo con los aportes anónimos siempre que sean montos pequeños.

En medio del debate por la Ley de Partidos, el presidente de Renovación Nacional, Cristián Monckeberg, salió a valorar los avances en la materia, pero también encendió las alarmas por algunos puntos que, a su juicio, están pendientes.

“Nos parece una buena señal lo que ocurrió hoy, que la Ley de Partidos Políticos por un lado se aprueba en su generalidad y que tenemos una ley que va a mejorar fuertemente la institucionalidad de los partidos políticos, pero también hay ciertas cosas que hay que corregir”, aseguró Monckeberg.

Según el diputado “una de ellas es como se eligen las autoridades de los partidos, a nosotros nos interesa que los militantes tengan derecho a voto y puedan votar directamente por su presidente y por su directiva nacional, eso hace más representativa la directiva, la vincula de mejor manera con sus militantes y genera una propuesta programática mucho más potente”.

En cuanto al rechazo que algunas colectividades han manifestado respecto a la iniciativa -como el PS y el PC- Monckeberg comentó que “nosotros sabemos que hay partidos que tienen tradiciones, pero a veces las tradiciones tienen que cambiar, porque si las tradiciones son antidemocráticas, si las tradiciones buscan perpetuar a ciertas personas a cargo de los partidos, esas tradiciones hay que cambiarlas y es el minuto de hacerlo”.

Frente a dicho escenario, el timonel de la tienda de la estrella tricolor afirmó que para los partidos políticos “la prueba de la blancura está clarita: un militante un voto, que los militantes elijan a sus autoridades, que los militantes puedan votar por su directiva nacional”.

De igual forma, Monckeberg explicó que “en torno a los aportes anónimos nosotros estamos de acuerdo en que la ciudadanía tenga la posibilidad, en pequeños montos, de aportar a las campañas. Lo importante es que eso se conozca y eso es lo que vamos a revisar ahora en la comisión mixta, nos parece absolutamente normal que la gente pueda aportar, pero que se conozca, que no sea fondeado, que no sea escondido”.

Con todo, el mandamás RN señaló que “ahí vamos a ver cuál es el monto que se va a adecuar (…) lo importante es que hoy los aportes a las campañas son transparentes, se conocen, se saben y si hay que acotar los aportes que va hacer un ciudadano común y corriente a una campaña, bienvenido sea”.

La idea, según Monckeberg, es que se “permita lo mismo que el secreto del voto, yo voto en secreto porque elijo una autoridad y no quiero que sepan de que se trata. En el caso de los aportes pequeños, de 100 mil pesos, 50 mil pesos, si alguien no quiere saber que aportó eso a una campaña me parece razonable, lo importante es que sea un monto pequeño, si es un monto gigante es vulnerar la norma y vulnerar el espíritu de lo que estamos tratando de plantear acá”.