Pedro Pablo Kuczinski


Perú: La izquierda en retirada

¿Qué cambiará este domingo en Perú? A pocas horas de la segunda vuelta presidencial en el vecino país, analizar el escenario político obliga a dar una mirada a lo ocurrido en el último cuarto de siglo de su historia, donde predominaron sellos personales por encima de representaciones partidistas.

En efecto, cuando Chile vivía el inicio de su transición a la democracia, a fines de los años ochenta, nuestros vecinos vivían una contienda por el sillón presidencial que enfrentaba a Mario Vargas Llosa, conocido Premio Nobel de Literatura, de ideas liberales y de centro derecha, con Alberto Fujimori, un hasta entonces desconocido agrónomo, que se impuso inesperadamente en una elección muy reñida y confrontacional de dos estilos de hacer política, debido a las personalidades de ambos candidatos.

Alberto Fujimori asumió en 1990 y su principal acervo político fue su cercanía con la gente, lo que hizo que en 1995 fuese reelecto y que en 2000 consiguiera un tercer periodo que duró escasos tres meses, obligado a renunciar vía fax desde Japón por temas de probidad y transparencia, en especial de uno de sus ministros, Vladimiro Montesinos.

Si algún observador objetivo pretendiera calificar sus años de gobierno, debería destacar su lucha contra la delincuencia y el terrorismo (Sendero Luminoso), el regreso del Perú al sistema financiero internacional y el desarrollo de una economía más de mercado, con ciertas regulaciones de carácter estatal.

Luego de su destitución, exilio y proceso judicial, que aún lo mantiene privado de libertad, Fujimori fue sucedido por Alejandro Toledo en 2001, quien le dio un mayor acento al desarrollo de la empresa privada, sin que su mandato estuviera respaldado por una estructura partidista fuerte.

Lo mismo ocurrió con el segundo periodo presidencial de Alan García, desde 2006 a 2011, donde logró consolidar el modelo de libre mercado y en especial su apertura internacional, cuyo logro mayor fue la creación de la Alianza del Pacífico, que reúne al Perú, Chile, Colombia y México en un territorio de libre comercio que recibe la inversión de capitales externos por la estabilidad económica y política imperante en dichos países.

Ollanta Humala, electo el 2011, terminó siendo una mala experiencia en el orden económico, con un marcado sentido nacionalista-populista, que no logró alcanzar un prestigio para ser sucedido.

De vuelta al presente, hoy vemos una apretada disputada entre Keiko Fujimori, hija del ex presidente, y Pedro Pablo Kuczinski, ex ministro de Hacienda y fervoroso partidario de las reglas del libre mercado. Los metros finales de la competencia tienen a los peruanos en vilo y a los encuestadores con los nervios de punta, pues no los separarían más de cuatro puntos de respaldo en la intención de voto. Sin embargo, para la empresa privada peruana, ambos han devuelto la confianza entre los nuevos inversionistas.

La confrontación electoral de este domingo es, esencialmente, entre dos líderes que comparten un ideario de libre mercado y que sólo difieren con sus estilos de hacer política. Por eso es claro que, quienquiera que resulte ganador, la definición no alterará las tendencias de la región: La izquierda, al igual que en Argentina, Brasil, Venezuela y Bolivia, se bate en retirada. Perú no es la excepción.