Marcelo Gutiérrez


Derechos Humanos: la inconsecuencia de la Nueva Mayoría

Durante años la derecha esquivó temas polémicos porque, en muchos aspectos, les apretaba el zapato. Con la conformación de Chile Vamos se buscó dejar esto atrás y marcar posición en todos los temas, sin embargo, uno de los más ausentes sigue siendo los DDHH.

En la izquierda existe una superioridad moral (que la misma derecha cultivó) de que solamente ellos pueden hablar y defender los Derechos Humanos, producto de las graves violaciones a los mismos que se vivieron durante la dictadura. Pero en paralelo elevaban halagos y banderas a las dictaduras de Cuba, Venezuela y Corea del Norte.

En Chile Vamos se asumió la decisión de tomarnos en serio el tema y no solamente limitarnos al periodo 1973-1990. Entendemos que nuestra defensa hacia ellos debe ser permanente a todo régimen y época, que no pertenecen a un sector político y deben ser promovidos por igual, tanto por el gobierno de turno, como por oposición. Es por eso que la defensa a la vida y la libertad deben ser inherentes a cualquier ideología y cuya expresión política debe ser siempre la democracia. Debemos condenar todas las dictaduras sin consideración alguna respecto a su color político.

Hoy en día los Derechos Humanos van más allá de su Declaración Universal. En distintos foros internacionales ya se habla de nuevos derechos emergentes y a las tres reconocidas generaciones de DDHH, se les agrega una cuarta e incluso una quinta generación. Estamos construyendo una centro-derecho moderna y nuestras banderas en este aspecto, incluyen éste debate. Chile Vamos quiere plantear que la debilidad de las instituciones, la protección a la familia y los menores, la pobreza, la brecha del conocimiento, el derecho a condiciones de trabajo equitativas y satisfactorias, la compartida preocupación por los conflictos armados y de violencia, son prioridad en nuestra coalición.

Lamentablemente vemos una falta grave de interés por parte del gobierno, tenemos un INDH que se preocupa de politizar y no de solucionar los problemas existentes. Un caso ejemplar es la muerte de la menor en el interior de un recinto del SENAME, tuvimos un gobierno promoviendo abiertamente el aborto, pero que se mal ocupa de los menores abandonados o que tienen problemas sociales graves. Nuestros menores en riesgo social deberían ser prioridad nacional para todos, son innumerables los casos que detallan el nivel de abandono y abuso que sufren día a día y que lamentablemente parecieran no existir para el país. Nuestra deuda con ellos es gigantesca.

Asimismo, han pasado 4 meses desde que se promulgara la ley de la creación de la subsecretaría de Derechos Humanos, cuyo funcionamiento según el Ministerio de Justicia es: “Ser el órgano promotor y coordinador de las políticas públicas en Derechos Humanos, además de fomentar la promoción y protección de los Derechos Humanos. Será el organismo encargado de elaborar y proponer el Plan Nacional de Derechos Humanos y coordinar su ejecución con otras carteras. Deberá diseñar, fomentar y coordinar los programas de capacitación y promoción de los Derechos Humanos para funcionarios públicos, como también coordinar instancias de participación y diálogo con la sociedad civil en general”.  Pero aún no nombran al titular, o sea, se crean instituciones, pero no hay interés en que funcionen.

Hay un evidente desdén por tomar en serio un plan de Derechos Humanos para nuestro país que sea convocante para todos los chilenos. En Chile Vamos tomamos este desafío con mucha responsabilidad de lograr instalar este debate como parte de la esencia de la centro-derecha y darles respuesta a las dudas que durante años el sector tuvo pendiente.

El terremoto de la desigualdad

Por Marcelo Brunet y Marcelo Gutiérrez.

Hace más de una semana fue el terremoto en la región de Coquimbo, el balance total indica que hay más de 3.000 damnificados, eso significa que 3.000 personas perdieron su hogar, su fuente de trabajo, familiares y proyectos de vida de años. El terremoto claramente no es culpa de nadie, es imposible responsabilizar a las autoridades o instituciones por un desastre natural, pero las consecuencias de este si se pueden responsabilizar sobre todo cuando los daños pudieron haber sido mucho menores, si hubiésemos tenido políticas públicas que previnieran estos daños.

En el último año un sector importante de la derecha ha demonizado el problema de la desigualdad en Chile, importantes líderes incluso han dicho que la desigualdad no puede ser resuelta y que es hasta positivo que exista, Axel Kaiser publicó hace poco “La Tiranía de la Igualdad” y los denominados libertarios han expuesto que los que intentamos combatir la desigualdad somos enemigos de las libertades, que nos compramos el discurso de la izquierda y que somos unos blasfemios al exponer estas ideas.

En los primeros días que fuimos en ayuda a los damnificados por el terremoto, el problema de la desigualdad se nos hizo más evidente que nunca. En el sector de Tongoy, ubicado a 40 minutos de la zona urbana de Coquimbo, el nivel de las construcciones afectadas y la distribución geográfica de estas dan muestra que fueron al azar, sin ningún tipo de planificación técnica, la ayuda tardó en llegar, comparado a otras zonas, a pesar de estar sólo a 40 minutos de la ciudad, el motivo es simple: Es casi un pecado nacer y/o vivir en zonas alejadas de la conurbación, en otras palabras una persona que nace o vive en la ciudad tiene más oportunidades de sortear con éxito una catástrofe que otra que vive más alejada y en esto la preparación, el esfuerzo y el mérito personal no hacen la diferencia. La desigualdad se produce sólo por vivir en lugares distintos.

Nuestra diferencia con la izquierda es que esta busca y anhela la igualdad de resultados, menospreciando el esfuerzo y mérito individual, nosotros en cambio valoramos la iniciativa privada y el esfuerzo personal

La desigualdad no es un concepto de izquierda, más bien la izquierda se ha apropiado de ella. El senador Allamand ha expuesto lo siguiente: “Hay que asumir que la desigualdad importa, y al mismo tiempo, que el crecimiento por sí solo no resuelve el problema. Después, convencerse de que la desigualdad, al margen de los problemas sociales y de justicia que genera, tiene efectos negativos tanto en el crecimiento como en la disminución de la pobreza, que sí son prioridades para la derecha. Los países más igualitarios crecen más y son más eficaces para disminuir la pobreza que aquellos que no lo son.”

El mundo liberal no debe sentirse amenazado por reconocer la desigualdad como problema país, en política tenemos que entender y saber distinguir cuando algo se transforma en problema y si gran parte de los chilenos se ve afectado por la desigualdad, más allá de que podamos o no estar de acuerdo, tenemos el deber de darles una solución a dicho problema y para satisfacción del sector las respuestas claramente son liberales y distan mucho de la receta socialista: crecimiento, empleo y educación de calidad son la clave para reducir la desigualdad.

Nuestra diferencia con la izquierda es que esta busca y anhela la igualdad de resultados, menospreciando el esfuerzo y mérito individual, nosotros en cambio valoramos la iniciativa privada y el esfuerzo personal, pero si queremos emparejar la cancha debemos apoyar a toda costa la igualdad de oportunidades, porque nadie elige donde nacer ni el capital económico de su familia.

 

 

Columna publicada por El Mostrador, el 27 de septiembre de 2015.

La juventud y la oposición

Por Marcelo Gutiérrez, vicepresidente nacional de la Juventud de Renovación Nacional (JRN)

En los últimos días, el nombre que tendrá la oposición ha generado controversia y debate. Más allá del nombre final que tendrá la nueva coalición, es rescatable el intento serio por parte de los partidos de articularse políticamente. Pero no solo los partidos han sido protagonistas en el rol opositor. Numerosos movimientos de índole ciudadano han tomado relevancia con temáticas tan distintas como la defensa de la vida del que está por nacer a la lucha contra la delincuencia. En esto han dicho presente dirigentes políticos, parlamentarios, alcaldes, gremios, etc.

Sin embargo, ha habido un elemento ausente o al menos poco protagonista en la oposición. Las juventudes no han tomado una posición de privilegio a la hora de participar públicamente en el rearme del sector. En el pasado, fueron las nuevas generaciones las que tenían vocación de mayoría y decisión de ser parte del debate: el movimiento gremial, los estudiantes católicos, Allamand y la Unión Nacional son ejemplo de ello.

La oposición se está organizando en serio y en esta pasada no hay voces que ataquen el proceso. Puede haber diversidad en la forma, pero no en el fondo. Después de mucho tiempo vemos sintonía y ganas de salir delante de la derrota que nos significó el 2013, por lo que la nuevas generaciones deben ponerse de acuerdo y usar las ventajas de las juventudes. Ser críticos, rebeldes e inclusos contestatarios, pero responsables a la vez con el sector y el país: articular las universidades y colegios donde tengamos influencia, recorrer el país potenciando el rol de las regiones y poner puntos en el debate público aunque genere controversia la desigualdad, solidaridad como valor en la sociedad, el sentido ético en la economía, la ruptura de los grupos económicos con los partidos políticos, la defensa de la educación como un Bien Social, la defensa de la democracia y de las libertades en coordinación con otras realidades de Sudamérica.

Las juventudes políticas deben estructurarse y presentarse al país como el portavoz de las nuevas ideas. Pero la política actual es demasiada veloz y si no deciden actuar ahora. Tendremos otra generación de jóvenes que moverán muy bien las banderas de cada esquina del país en la próxima presidencial esperando que la oportunidad les caiga del cielo en vez de hacérselas ellos mismos.

 

Columna publicada en “Chile B”, el 28 de agosto de 2015.

Vicepresidente de la JRN viaja a Encuentro de Juventudes UPLA

Marcelo Gutiérrez será el representante de Renovación Nacional en la cita que reunirá en Brasil a jóvenes de los principales partidos de centroderecha de América Latina.

Hasta la ciudad de Petrópolis en Brasil viajará el vicepresidente de la Juventud de Renovación Nacional (JRN), Marcelo Gutiérrez, para participar del Encuentro de Juventudes de la Unión de Partidos Latinoamericanos (UPLA) 2015.

La actividad –que se llevará a cabo entre el 29 de julio y el 2 de agosto y donde el anfitrión será el partido “Demócratas” de Brasil- servirá para que representantes de las principales tiendas políticas de centroderecha que componen la UPLA, puedan intercambiar ideas y discutir sobre el escenario actual de la región.

“Estoy contento y agradecido de poder representar a nuestra juventud en esta importante instancia, donde estarán presente todas las expresiones partidistas de la centroderecha en Latinoamérica”, afirmó Gutiérrez.

El dirigente RN valoró que se realice dicho encuentro, sobre todo en tiempos que “nuestro continente está amenazado por la falta de libertades en gobiernos como Venezuela o por la corrupción que avanza sin parar en otras naciones”.

Es por eso que Gutiérrez aseguró que “es importante compartir nuestras experiencias y defender nuestros ideales en todas partes. Nosotros como Juventud RN estamos disponibles para hacerlo”.

Proceso Constituyente: Debatamos sin complejos

Por Marcelo Gutiérrez, vicepresidente Juventud Renovación Nacional

@marcelogutierre

El debate constitucional en nuestro país llegó para quedarse. Los anuncios de la Presidenta Bachelet respecto a los temas de transparencia en política eran esperables y en gran parte compartidos por todos los sectores. La sorpresa se encontró en el aviso del “proceso constituyente” que se iniciará en septiembre.

Al enfrentarnos a este escenario, es imperativo apoyar las medidas de probidad y fortalecimiento de nuestra democracia desde el sentido republicano: Límites en la reelección de cargos, reinscripción de militantes, autonomía del Servel, mayor regularización y fiscalización entre los negocios y la política, límites a la propaganda electoral, entre otros. En resumen, un conjunto de medidas que oxigenan y renuevan nuestra democracia y que en los días previos al Consejo Nacional de RN fueron promovidos por la Juventud de nuestro partido y el Vicepresidente Nacional Tomás Fuentes. Es importante añadir que además la JRN, junto a Fuentes, está liderando la noble misión de realizar primarias en todo el país y para todos los cargos.

Por otra parte, la notificación del comienzo de este  proceso constituyente para muchos sectores significa el fantasma hecho realidad de la Asamblea Constituyente. Sólo poner el tema en el debate pareciera algo catastrófico y que deja todo lo creado hasta ahora tambaleando.  Sin embargo, el senador Andrés Allamand ha sido enfático al señalar: “Hay que enfrentar de una vez por todas la discusión de una nueva Constitución o la modificación de la actual”. Ese es sin duda el camino que como partido y sector debemos elegir. Las  juventudes de la Nueva Mayoría han transmitido mediante diversas redes sociales el slogan “Las Reformas Van”, el cual fue confirmado por la Presidenta en cadena nacional, quien pese a su baja aprobación, no desistirá de impulsar reformas,  independiente del sentimiento y reacción que provoque en la ciudadanía.

Frente a esto, tenemos la opción de oponernos rotundamente, pero eso sólo nos llevará a mirar desde la tribuna como se producen reformas constitucionales lejanas a lo que nuestro país quiere y necesita. En el peor de los casos, podríamos ver una Constitución que no contenga la defensa del que está por nacer, subsidiariedad, el derecho a la propiedad privada y tantos otros propios principios de una democracia liberal. Que sencillo sería si criticáramos y observáramos desde una cómoda posición de artillería, nos diríamos a nosotros mismos que no tuvimos la culpa, que no son nuestras ideas, pero en el fondo sabríamos que pudimos haber hecho algo mejor, que pudimos haber influido pero decidimos criticar antes de actuar.

La segunda opción, es adoptar una posición por cada ítem que marque la agenda, debatir tema por tema y hacerle ver a la Presidenta y al país que una Constitución debe ser el resultado de un gran acuerdo nacional, que debe contener los principios comunes con los que todos estemos de acuerdo.

En esa línea, levantar propuestas regionales a través de nuestras autoridades: parlamentarios, alcaldes, cores y concejales, hará que la Asamblea Constituyente como única salida pierda validez, pues de esta forma todos los partidos políticos -como también sectores independientes- estarán representados y con argumentos para la discusión. No obstante, es importante recordar que toda instancia resolutoria debe pasar por nuestro Congreso Nacional, que es desde donde emana la voluntad soberana de nuestros ciudadanos.

Quizás la fórmula para solucionar el dilema que se nos aproxima no sea la que propongo en estas líneas, y por ello debemos hacernos partícipes de analizarla y corregirla. No podemos permitirnos estar fuera de este debate. Cuando la Presidencia de la República anuncia cambios estructurales a nuestra Constitución,  pasa a ser un deber tener una propuesta como sector. Hemos renunciado a muchas batallas en el pasado, pero abandonar ésta significa renunciar a gobernar.