cuento del tío


Gratuidad en la educación superior: La montaña rusa de la improvisación

Por Camilo Morán Bahamondes, Juventud de Renovación Nacional (JRN)

Una especie de compra en verde es lo que han tenido que enfrentar los miles de jóvenes que se preparan para rendir la Prueba de Selección Universitaria (PSU) el próximo 30 de noviembre y 1 de diciembre. Y es que las familias de dichos estudiantes viven en la más completa incertidumbre al no tener claridad de cómo terminara el ofertón de la Presidenta.

¿Ofertón? Claro, porque en primera instancia la gratuidad para la educación superior fue una propuesta que tenía como plazo de cumplimiento 2018. Sin embargo, en un ataque de entusiasmo y optimismo, durante su discurso del 21 de mayo pasado Bachelet anunció que se adelantaban los tiempos y la cosa empezaba a funcionar a partir del próximo año.

El desmedido ofrecimiento realizado por la Mandataria en la Cuenta Pública 2015 ante el Parlamento, solo provocó una falsa ilusión en sectores de la sociedad, pues nunca existió un respaldo sólido de cómo se llevaría a la práctica. La evidencia de esta situación está en ese mismo Congreso, que ha sido testigo de la verdadera montaña rusa de la improvisación a la que ha sido sometido el proyecto de gratuidad, al punto de sufrir alrededor de diez cambios de criterio en lo que va del año.

Resulta que el slogan de “educación gratuita y de calidad para todos”, que debemos reconocer como un éxito en la campaña de la ahora Presidenta, ha sido traicionado por las formas. Cuando una autoridad hace una promesa a la ciudadanía, y peor aun, cuando una gran mayoría de la gente se convence que esa propuesta es real, se debe ser lo suficientemente responsable para saber cómo cumplirla y no quedarse exclusivamente en los titulares, como ya se ha hecho costumbre para esta administración.

Así las cosas, hoy son más de 283.000 familias a las que doña Michelle subió a esta montaña rusa de la improvisación. En medio de subidas, bajadas y curvas se ha jugado con el futuro de personas que aspiran a tener una buena educación y que se esperanzaron en no poner un peso para lograrlo.

En nuestro país es muy conocida la estrategia del “cuento del tío”, donde se arma una historia falsa que permite engañar a la gente para conseguir un objetivo. A la luz de los hechos acontecidos en materia de educación, ¿es muy descabellado pensar que hay muchos que pueden sentir que cayeron, en este caso, en el cuento de la tía?

 

 

Columna publicada en “Chile B”, el 2 de octubre de 2015.