Concertación


“El Museo”

Por Magdalena Piñera Morel

Profesora de Historia

@Manena

 

Según la columna publicada en La Tercera por Axel Buccheister, la propuesta de Sebastián Piñera de crear un Museo de la Democracia sería para “cortejar y tratar de agradar a la izquierda”. ¡Qué equivocado está! El Museo de la Democracia busca que como país seamos capaces de recordar nuestra valiosa y temprana tradición democrática como nación y el más de cuarto de siglo de sana vida democrática y republicana desde que, a través de una transición ejemplar, con la participación de la inmensa mayoría de los chilenos y reconocida en el mundo entero, Chile recuperó su democracia y creció política, económica y socialmente, gracias al poder del diálogo, los acuerdos y la amistad cívica, para construir, entre todos, un país mejor. En este escenario recordamos a grandes figuras de la centro derecha, como Ricardo Rivadeneira, Francisco Bulnes, Sergio Onofre Jarpa, Andrés Allamand, Alberto Espina, Fernando Léniz, y tantos otros, como el propio Sebastián Piñera, quien, como senador y presidente de RN, fue un actor relevante para lograr importantes y trascendentes acuerdos, para consolidar la democracia y la economía social de mercado, con la entonces Concertación.

Es justamente este sentido de diálogo, acuerdos y trabajo político conjunto, el que tanta falta le hace a Chile hoy, y que tanto anhelan sus ciudadanos. La soberbia que abunda hoy en algunos políticos de izquierda, no ha hecho más que dividir y confrontacionar a nuestro país. Chile merece y necesita hoy políticos que construyan puentes que nos unan y no muros que nos dividan. Recordar nuestra historia democrática, partiendo por la recuperación de la misma, es un imperativo moral y ético, además de un lugar educativo por excelencia para nuestros niños y jóvenes.

El Museo Histórico Nacional termina su recorrido con los anteojos del expresiente Allende. ¿Acaso ahí termina nuestra historia? El Museo de la Democracia justamente busca decir que en Chile la historia no termina el año 1973. Si así fuera, seríamos un país fracasado y sin memoria. Hoy los chilenos, más que nunca, queremos mirar el futuro y retomar la senda del diálogo, los acuerdos y la fraternidad.

 

Publicado el 24 de julio de 2017 en La Tercera.

La derecha suicida por Carlos Larrain

La carta anterior de Felipe Morandé, sobre la capacidad para hacerse daño que tiene la derecha está mal orientada, ya que Lily Pérez no pertenece a ella, ni mental ni jurídicamente. Curiosamente fundó el voto decisivo para aprobar la ley que corrompe el sistema electoral y de partidos en que “no la tomaron en cuenta desde la Alianza”, siendo que ha recibido siempre una inmerecida consideración hasta el día de hoy, en que integra la Comisión de Derechos Humanos por concesión de la UDI.

Lo más triste es que la ley de elecciones no se reformó cuando la relación de fuerzas era mejor y se había logrado un acuerdo entre RN y la DC que mejoraba la representación de las zonas más pobladas, y se le daba también representación senatorial a la Región de Arica, sin acarrear el terremoto institucional que se avecina. Este proyecto arduamente trabajado por la DC y RN, y luego suscrito y reforzado por todos los demás comités parlamentarios de la Concertación, fue aparatosamente vetado por la UDI y por el gobierno de Piñera con argumentos torpes.

Este mismo proyecto se usó el miércoles (con los votos UDI) como medio para impedir el dramático desenlace que la nueva ley traerá: atomización de los partidos (salvo los ultraideológicos); subsidio estatal para cualquier proyecto individual y caprichoso; a lo menos 20 diputados de diferencia adicionales para la Nueva Mayoría, y seis a ocho senadores.

Con esto conseguirán los dos tercios necesarios para reformar la Constitución, también a gusto y medida de la izquierda, sin recurrir a la azarosa constituyente. En realidad, el “cuasi suicidio” tuvo lugar cuando la derecha estaba en el gobierno y tenía muchas cartas en la mano.

El paso siguiente es conducir la reforma constitucional con los nuevos jugadores, fácilmente manejables, que resultarán del nuevo cuadro electoral. Esta operación será la llave de entrada al poder para quien al menos “suene” más extremoso y mejor sintonice con un electorado lábil, llamado a resolver falsos dilemas por una propaganda machacona.

Sería bueno que los responsables asuman lo ocurrido y por ocurrir.