Chile Vamos. elecciones 2017


2017: EL AÑO CLAVE PARA EL FUTURO DEL PAÍS

Mientras aún se realizan balances de gestión del 2016 para el Gobierno y para el país, lo que por cierto resulta una vez más un penoso ejercicio, desde Renovación Nacional queremos hacer hincapié en un hecho de máxima preocupación y que por estos días se toma demasiado a la ligera: a esta administración aún le restan catorce meses de ejercicio.

Es cierto, en RN nos enfocaremos en la construcción del programa de gobierno que nos lleve a retomar el rumbo y que le permita al país soñar nuevamente con un futuro mejor, con mayores y mejores oportunidades para ellos y sus hijos. No obstante, esa gran tarea no puede descuidar los deberes del presente: mantener un rol de oposición efectiva y desnudar ante la ciudadanía que no da lo mismo un nuevo gobierno de izquierda o uno de derecha.

Si hay algo que reconocer en la Nueva Mayoría, es que han sido imprudentemente veloces. Gracias a la circunstancial ventaja que obtuvieron en el Congreso en 2014, han sido capaces de introducir grandes reformas en cada uno de los ejes del desarrollo del país, dañándolos con una celeridad nunca vista en las últimas décadas.

La reforma tributaria, mal concebida y peor implementada, no sólo generó incertidumbre en vastas áreas del desarrollo nacional, sino que además no cumplió ni con los montos a recaudar ni con el destino que el Gobierno debía dar a esos recursos.

Una reforma a la educación mal diseñada y tan llena de errores que hoy ni siquiera sus promotores son capaces de entenderla… Menos de hacerse cargo del daño a generaciones enteras de estudiantes.

Una reforma laboral que no pensó en los trabajadores, pues desconfía de ellos, sino en los sindicatos, tomando a la CUT como modelo de representación… Sin palabras.

Y por si estas tareas no hubiesen sido suficientes ejemplos de mala conducción, el gobierno de la Presidenta PS optó por diseñar un debate exprés para reformar la Constitución, sin aclarar siquiera qué es lo que pretendía reformar.

Pero no sólo han sido veloces, sino también decididos. Como otras administraciones hiperideologizadas de la historia, han sido capaces de hacer oídos sordos al abrumador rechazo ciudadano ante esos cambios, expresado en la última elección municipal y en cada una de las evaluaciones ciudadanas.

¿Se acabó la Nueva Mayoría? ¿La Presidenta Bachelet está pensando en lo que hará tras abandonar su cargo en 2018? Puede ser. Pero lo que es seguro es que su agenda no se detendrá, pues no existe una gota de autocrítica, recapacitación, ni empatía con la ciudadanía para corregir el rumbo. Al contrario, en las próximas semanas se introducirán a la agenda legislativa nuevos proyectos, tan mal diseñados o dañinos como los que hemos conocido hasta ahora.

Frente a esto, declaramos abiertamente que en RN tendremos una actitud firme y decidida, y que cada mal proyecto presentado por la Presidenta Bachelet no contará con nuestro apoyo.

Diremos no a la intervención estatal en todas las escuelas descentralizadas. Porque la desmunicipalización tendrá el mismo efecto que hemos visto en el Instituto Nacional: Destruir potencialidades y acentuar la segregación social. ¿Cómo se hace valer el mérito en un sistema que busca quitar los patines a quienes avanzan?

No a la expropiación de las aguas. Porque reconocer el derecho de propiedad sobre las aguas no es un capricho, sino una definición básica y esencial para mantener la agricultura, el empleo en el campo y las certezas de una cobertura de agua potable en el país completo.

Y defenderemos la vida, porque no estamos dispuestos a que instauren la “ley del más fuerte” para tratar al menos protegido, allí donde debiera sentirse más seguro y amparado por la ley.

La Nueva Mayoría y su prejuicio “anti modelo” dejarán un legado difícil de olvidar. Cómo hacerlo si dejan monumentales fiascos, como los diez hospitales que no se construirán, perjudicando a millones de chilenos.

Pero aún pueden hacer más. Catorce meses es un plazo suficiente para un gobierno ideologizado y experimental como el de la Nueva Mayoría, para seguir abollando las aspiraciones del país. Por eso, es necesario que como oposición actuemos en forma decidida para denunciar estas malas reformas y tratar de corregirlas con argumentos ante la ciudadanía.

Si no ponemos prioridad a esta tarea, si no somos una oposición férrea frente a estos cambios, si no mostramos hoy las diferencias sustanciales entre las ideas de la izquierda y las nuestras, el proyecto de futuro que ofrezcamos al país en las próximas elecciones presidenciales carecerá de credibilidad y sentido. Por supuesto, también tendrá muy escasas opciones de éxito.

Por todo esto, los convocamos a trabajar unidos y firmemente no sólo para diseñar el programa que nos permita convocar al nuevo Chile, sino que para denunciar y rechazar con fuerza la agenda de la Nueva Mayoría que aún no se detiene y que pese al rechazo ciudadano aún pretende imponer una mirada sesgada al país en los próximos meses y en un próximo gobierno.

 

Directiva Renovación Nacional.