Cau Cau


Conectividad para Valdivia: Para hacer panqueques hay que romper huevos

Por Bernardo Berger, diputado de Renovación Nacional.

El abandono, la negligencia y la descoordinación parecen ser la tónica que ha operado los últimos años en torno a llevar a buen puerto las soluciones de conectividad para Valdivia.

No basta con dar anuncios de estudios, anuncios de inversión y anuncios de buenas intenciones. Lo que la ciudadanía viene demandando hace mucho es la ejecución de obras concretas, pero no obras aisladas que son voladeros de luces de un momento, de una autoridad o de un gobierno de turno.

Lo que se requiere son pantalones y cinturones firmes que lleven a la realidad los proyectos y los planes consensuados, razonados con asidero, que aportan en realidad al desarrollo integral de la ciudad y que no son nuevos, existen de la década los 90, con participaciones intersectoriales, con consultas ciudadanas.

¿Dónde están todos esos proyectos que daban origen a obras? ¿Dónde están los compromisos de los proyectos bicentenario? ¿Dónde están las obras de los planes de desarrollo comunal y regional?

Parece que las autoridades actuales han olvidado todo eso, porque es más fácil invertir de manera rápida en estudios sobre estudios, pero que al terminar el día no resuelven los problemas, por ejemplo, de grave congestión y colapso del puente Pedro de Valdivia; de la precaria conectividad del sector norte con la costa a través del inconcluso Cau Cau; de la circulación industrial con un puente Santa Elvira que, felicito que esté casi listo, pero que sin circunvalación acabada, sin Cabo Blanco funcionando, sin Cau Cau y con la ruta Valdivia – Niebla gravemente deteriorada, poco sirve al objetivo con que fue pensado… Y entretanto, el puente los Pelúes cada vez se ve más entrampado.

En definitiva, la falta de liderazgos capaces de ponerse los pantalones y tomar las decisiones ajenas a lo que dice el rating, confabula a seguir dilatando inversiones, a que sigamos haciendo castillos en el aire y dejando que le “doren la píldora” a la comunidad, mientras que de lo concreto sigue habiendo nada.

No más promesas, queremos obras concretas. Y como se dice: para hacer panqueques hay romper huevos. O en nuestro caso, no seguir comprándolos.