Andrés Allamand


“El Museo”

Por Magdalena Piñera Morel

Profesora de Historia

@Manena

 

Según la columna publicada en La Tercera por Axel Buccheister, la propuesta de Sebastián Piñera de crear un Museo de la Democracia sería para “cortejar y tratar de agradar a la izquierda”. ¡Qué equivocado está! El Museo de la Democracia busca que como país seamos capaces de recordar nuestra valiosa y temprana tradición democrática como nación y el más de cuarto de siglo de sana vida democrática y republicana desde que, a través de una transición ejemplar, con la participación de la inmensa mayoría de los chilenos y reconocida en el mundo entero, Chile recuperó su democracia y creció política, económica y socialmente, gracias al poder del diálogo, los acuerdos y la amistad cívica, para construir, entre todos, un país mejor. En este escenario recordamos a grandes figuras de la centro derecha, como Ricardo Rivadeneira, Francisco Bulnes, Sergio Onofre Jarpa, Andrés Allamand, Alberto Espina, Fernando Léniz, y tantos otros, como el propio Sebastián Piñera, quien, como senador y presidente de RN, fue un actor relevante para lograr importantes y trascendentes acuerdos, para consolidar la democracia y la economía social de mercado, con la entonces Concertación.

Es justamente este sentido de diálogo, acuerdos y trabajo político conjunto, el que tanta falta le hace a Chile hoy, y que tanto anhelan sus ciudadanos. La soberbia que abunda hoy en algunos políticos de izquierda, no ha hecho más que dividir y confrontacionar a nuestro país. Chile merece y necesita hoy políticos que construyan puentes que nos unan y no muros que nos dividan. Recordar nuestra historia democrática, partiendo por la recuperación de la misma, es un imperativo moral y ético, además de un lugar educativo por excelencia para nuestros niños y jóvenes.

El Museo Histórico Nacional termina su recorrido con los anteojos del expresiente Allende. ¿Acaso ahí termina nuestra historia? El Museo de la Democracia justamente busca decir que en Chile la historia no termina el año 1973. Si así fuera, seríamos un país fracasado y sin memoria. Hoy los chilenos, más que nunca, queremos mirar el futuro y retomar la senda del diálogo, los acuerdos y la fraternidad.

 

Publicado el 24 de julio de 2017 en La Tercera.

Andrés Allamand: “El peligro que tiene Bachelet es transformarse en un símil de Humala, que apenas supera el 15% de aprobación”

El senador RN asegura que “la impresión de parálisis se está extendiendo de manera apabullante”, y que los propios dirigentes de la Nueva Mayoría lo admiten en privado. Además, plantea que es “absurdo” empujar de vuelta a Andrés Velasco hacia la coalición oficialista, y llama a Piñera a no ser un “llanero solitario”.

El senador de Renovación Nacional por Santiago Poniente, Andrés Allamand, que por meses tuvo como foco sus cuestionamientos a los ejes de la reforma educacional, hoy se concentra en el actual estado del Gobierno y la oposición. A La Moneda, la acusa de no tener voluntad real de diálogo desde que se tomó el acuerdo por la Reforma Tributaria, y remarca que aún resta empoderamiento de los ministros de Interior y Hacienda, Jorge Burgos y Rodrigo Valdés, para que conduzcan el proceso de normalización política y económica. Respecto de la oposición, afirma que las directivas de su partido, UDI, Evópoli y el PRI “están en deuda” y debe reflotarse la idea de una plataforma única del sector ahora que los cambios a la Ley de Partidos Políticos impulsarán la reinscripción y reempadronamiento de las colectividades. Y es que a su juicio el “nuevo referente” opositor lanzado en enero fue un paso en falso.

Usted planteó que no estamos aún frente a una crisis institucional, sino que se enmarca en lo político ¿Qué podría hacer ese punto de inflexión?

El planteamiento global que le hemos formulado tanto al ministro Burgos como al ministro Valdés es que tenemos que girar en 180° en el segundo semestre. El primer semestre de este año fue para todos los efectos un desastre, y el segundo semestre tiene que ser aquel en el que avancemos hacia la normalización política y hacia la reactivación económica. Aquí no se sale ni con una varita mágica, fuegos artificiales o un gambito de ajedrez.

¿Ve empoderados a los ministros Burgos y Valdés para conducir ese proceso? 

Todavía no, y para mí es muy importante, y verdaderamente inexplicable, que llevemos dos semanas sin ministro secretario general de la Presidencia. Y la razón es muy simple, la jefatura de gabinete hoy es un equipo que tiene que tener necesariamente cuatro jugadores: ministro del Interior, Segegob, Segpres y ministro de Hacienda. La Presidenta no ha calibrado la señal que significa dejar a un equipo político sin uno de sus cargos, que es esencial porque gran parte de las cosas que hay que hacer para normalizar la política tienen que ver con la agenda legislativa. Creo que de la crisis de confianza generalizada que tenemos, el peligro es que nos vayamos moviendo hacia una crisis de autoridad. Cuando hay crisis de confianza y autoridad, estamos a un paso de la crisis institucional.

¿Cuál es el peligro para la Presidenta de no revertir la tendencia?

El peligro que tiene Bachelet es transformarse -a poco andar- en un símil del Presidente Ollanta Humala, que apenas supera el 15% de aprobación y tiene un Gobierno que tiene el 80% u 85% de la gente en contra. Resulta inexplicable que el golpe de timón que significó el cambio de gabinete no haya continuado con el mismo impulso. Más aún aprovechando la buena voluntad que ese cambio generó en la oposición, en los agentes económicos y en la ciudadanía.

¿Coincide en el diagnóstico de los que dicen que el Gobierno está paralizado?

No quiero ser dramático, pero hay sólo una cosa peor que un mal Gobierno: que no exista. No creo que estemos en ese punto, pero la impresión de parálisis se está extendiendo de manera apabullante. Todos los parlamentarios de la Nueva Mayoría afirman, en las conversaciones personales, que están frente a un Gobierno paralizado, y que esto no tiene precedente, que no había sucedido en ninguno de los gobiernos anteriores. Este es un diagnóstico que no proviene sólo de la oposición, sino que de las filas y los sectores más leales a la Presidenta Bachelet.

¿Es entendible que La Moneda mantenga el acelerador a fondo en las reformas mientras se vive la que es considerada la peor crisis política desde el retorno de la democracia?

El Gobierno debe continuar con las reformas, pero en una atmósfera distinta. A mí me pareció absurdo y muy negativo el planteamiento de la dirigencia empresarial en orden a que el Gobierno no presentara una reforma laboral. Eso simplemente es ponerse una venda en los ojos. La reforma laboral estaba en el programa de la Presidenta Bachelet y hoy día el Gobierno tiene las mayorías en ambas cámaras para imponer esa reforma. Pensar que no iba a haber reforma es ajeno a todo realismo. El punto es que en un Gobierno que tiene menos del 25% de aprobación, y en el cual todas las reformas que ha impulsado generan un amplio rechazo, hay que cambiar la manera y el enfoque respecto de los cambios que está impulsando.

Más allá de los llamados públicos al diálogo que se han hecho, ¿ve voluntad real de parte del Gobierno?

Después de la Reforma Tributaria nunca ha habido una real apertura al diálogo. En la reforma educacional simplemente no existió, y en materia de reforma electoral el Gobierno prefirió el negocio chico: hacer un pacto con parlamentarios individuales. Hoy el Gobierno enfrenta el serio problema que al impulsar la indispensable ley que reforma los partidos políticos tiene que lidiar con el compromiso político asumido, que finalmente los partidos se van a poder constituir con un número absolutamente ridículo de afiliados.

¿Podría darse un caso de atomización tal del espectro que lleve a un riesgo de desestabilización de la democracia?

Creo que pese a todo la democracia chilena tiene reservas para no llegar a ese extremo, pero una de las claves que tuvo en estos 25 años desde 1990 fue un sistema ordenado de coaliciones políticas. Nos dejamos estar en muchas modificaciones que le habrían dado mayor proyección y fortaleza a esos partidos, como regular su organización interna, y de más está decir que hasta los escándalos de Penta, SQM y Caval operábamos con un sistema de financiamiento superado. Un sistema de extrema fragmentación del sistema partidista va a complicar mucho la gobernabilidad, será mucho más complejo, porque a la par del debilitamiento de los partidos hay un fortalecimiento de las organizaciones de la sociedad civil, corporativas, gremios, etc. El Colegio de Profesores está hoy en una posición de total intransigencia y en los hechos tiene en jaque al Gobierno. Lo que quieren del Gobierno y del Congreso es la rendición incondicional.

¿Y ustedes como oposición en qué están al debe? 

Nuestro mayor déficit, y lo he venido señalado desde hace por lo menos seis meses, es que la oposición -que luego del Gobierno anterior quedó en una muy debilitada posición en el Parlamento- debe necesariamente agruparse en una nueva plataforma. Esa nueva plataforma debe generar unidad, debe ser capaz de atraer a jóvenes intelectuales, a independientes, a personas que no han estado hasta ahora en los partidos de la centroderecha. Tenemos que ser capaces de generar un relato atractivo hacia el país. Estoy convencido que el actual esquema de una oposición dispersa y un conjunto de movimientos regionales afecta enormemente a la efectividad de la acción política. He planteado el paso máximo, que es tener la voluntad política de constituir un sólo partido político. Si las dirigencias de los partidos no están dispuestas a dar ese paso, a lo menos debieran estructurar una coalición que merezca el nombre de tal o agruparse en una federación, pero el actual estado de dispersión de la oposición y la centroderecha en su conjunto conspira contra la efectividad de su acción.

Usted planteó una “plataforma unitaria”, pero los partidos están recién reorganizándose tras los coletazos de los casos judiciales y ha sido lenta la puesta en marcha del “nuevo referente”. ¿Sigue siendo viable?

Siento que las directivas de los cuatro partidos están en deuda, porque todos coinciden que tiene que haber un nuevo referente -la palabra que yo prefiero utilizar, una nueva plataforma- pero no se dan pasos efectivos en esa dirección. Ahora, a los partidos de la centroderecha y también a los partidos de la Nueva Mayoría se le viene por delante un elemento externo que va a gatillar, en parte, esta decisión. Para que haya financiamiento público a los partidos políticos, que es algo por lo que he venido peleando desde 1994, es decir, exactamente 21 años, los partidos van a tener que reafiliarse. Es completamente absurdo que los cuatro partidos de la centroderecha pretendan reafiliarse por separado y creo que hay que utilizar inteligentemente la oportunidad y la obligación que implica el reempadronamiento para ir convergiendo hacia una plataforma única.

¿Cree que actualmente está deslegitimada la oposición para reinstalarse como alternativa?

Bueno, en nuestro actual estado de fermentación no, pero tenemos que actuar. La plataforma que se lanzó en enero fue, y lo admiten los mismos que la convocaron, un paso en falso, y no podemos dar un segundo paso en falso. Lo que estoy diciendo con todas sus letras es que la centroderecha, si quiere enfrentar con éxito las próximas elecciones, tiene que hacer este esfuerzo político de reagrupamiento, generar una nueva identidad, nuevos contenidos. He gastado semanas completas en conversaciones con los dirigentes de todos los partidos haciendo ver las experiencias de otras partes.

¿Ha faltado un rol más activo del Presidente Piñera?

En esta nueva plataforma el Presidente Piñera debe incorporarse y debe realizar un aporte. Trabajando cada uno como llanero solitario no llegamos a ninguna parte.

Usted propuso abrir la puerta a Andrés Velasco mirando a las presidenciales, pese a que el timonel de RN Cristián Monckeberg dijo que sería “sobre su cadáver” ¿Fue indisciplina lo suyo o va a insistir en eso? 

Ya lo aclaramos. El presidente de RN consideró que algunos estaban pensando en que Andrés Velasco fuera el candidato de la centroderecha. Yo jamás he pensado eso, mi razonamiento es mucho más simple: Andrés Velasco tiene su propio emprendimiento político y yo estoy convencido que en esta oportunidad él va a ser candidato presidencial. A mí me importa su trayectoria y sobre todo las coincidencias que tiene con nosotros. Y en cuanto a la trayectoria, él es una persona que ha abandonado definitivamente la Nueva Mayoría y que hoy es un opositor. Cuando alguien de la importancia de Velasco cruza el río y se suma a las posiciones de uno, es completamente absurdo empujarlo de vuelta.

“Sin cambios a la Reforma Tributaria y laboral, ni Mandrake el mago podrá reactivar la economía”

Esta semana el futuro del escenario económico dominó el debate. La señal del Gobierno fue apostar por bajar las expectativas y ajustar el presupuesto y Andrés Allamand junto a parlamentarios de RN entregaron una serie de propuestas al ministro de Hacienda.

¿Entiende la cautela que ha tenido el ministro Valdés?

El mayor problema que tiene la economía chilena es su crisis de confianza y el desplome de la inversión. La inversión durante el Gobierno de Piñera, en general, y durante los Gobiernos anteriores, estuvo arriba del 25%. La inversión el año 2014, y yo creo que va a ser peor el año 2015, va a estar bajo el 21%. El ministro Valdés no puede reactivar la economía sobre la base del aumento de la inversión pública, porque eso es un porcentaje muy bajo de la inversión total. El problema que tiene es que si no aumenta la inversión no puede activar la economía, no puede generar crecimiento, y además si él no logra que la inversión repunte no puede generar reactivación, que es lo que conduce al crecimiento y al empleo. Si la inversión sigue cayendo el efecto que se viene es deterioro en el consumo y mayor cesantía. Parte, no todo, de los factores que generan el desplome de la inversión es finalmente la Reforma Tributaria. A los problemas que ya genera se le quiere incorporar una reforma laboral. Mi convencimiento, y lo que le hemos transmitido al ministro Valdés, es que sin cambios en la Reforma Tributaria y Laboral, ni Mandrake el mago podrá reactivar la economía.

El miércoles se reunieron con el ministro y pidieron cambios a la Reforma Tributaria ¿Fue un error haber concurrido a un acuerdo en primer lugar?

Nosotros logramos un resultado que lejos de ser óptimo a lo menos logró evitar lo que habría sido la lápida para la economía chilena. He escuchado a senadores DC decir que ellos querían otro sistema tributario. Lo cierto del caso es que la DC, y todos los partidos de la Nueva Mayoría, aprobaron unánimemente en la Cámara el sistema de renta atribuida que, entre otras cosas, generaba impuesto al 35%. Nosotros logramos corregir lo que fue posible, con el pie forzado del mal proyecto original y lo que había votado la Cámara de Diputados.

Teniendo en cuenta que se viene la discusión constitucional, ¿cuáles son los mayores temores respecto a una cambio en el derecho de propiedad?

El tema del derecho de propiedad no es ningún espejismo, ni tampoco es la típica campaña del terror. El asunto es simple: Chile tiene hoy efectivamente garantizada la propiedad privada a través del mecanismo de protección que existe en la propia Constitución. En dos palabras: que la expropiación es siempre por ley, siempre con pago al contado, y siempre por el valor comercial del bien expropiado. El programa de la Nueva Mayoría lo que pretende es no mantener a ese mecanismo expropiatorio el rango constitucional, quieren dejarlo al nivel de una ley simple. Eso en la práctica genera una enorme incertidumbre. Sin embargo, los ministros Burgos y Valdés me han señalado que el Gobierno no pretende cambiar los mecanismos de expropiación.

Entrando a la reforma laboral, ¿está de acuerdo con el finde reemplazo en huelga?

Le contesto con las palabras de Marcelo Albornoz, un ex director del Trabajo y uno de los más destacados expertos laboralistas del país. Él dijo que tal como estaba la ley ni siquiera se podía asegurar que en caso de un conflicto el Metro pudiera funcionar. Eso ahorra mis palabras. Más allá de que haya o no reemplazo, desde el punto de vista del titular el tema se puede resolver. Pero si una persona reconocidamente partidaria del Gobierno está diciendo que la ley, tal como salió de la Cámara, ni siquiera garantiza que el Metro no vaya a paralizarse cuando hay una huelga, está todo dicho.

¿Existe apertura real a lograr el piso de servicios mínimos?

Hay que abrir la mente y pensar en nuevas soluciones. Una cosa es pensar en la huelga sin reemplazo y agregarle que tampoco va a haber descuelgue. Si se pactara una forma de descuelgue, entonces quizás las consecuencias negativas del reemplazo, como está pensado hoy, se atenuarían. Nosotros vamos a proponer una negociación global de la reforma, no pieza por pieza.

¿Le gusta la fórmula de los grupos negociadores?

Contesto con coherencia. Si el propósito explícito de la reforma laboral es aumentar la cobertura de la negociación colectiva, qué sentido tiene que sólo los sindicatos puedan negociar. Los grupos negociadores contribuyen a la negociación colectiva. Si establecemos que la forma de negociar para ellos sea reglada, evitamos significativamente las interferencias indebidas de los empresarios en relación a estos grupos.

 

Publicado por Pulso, el viernes 26 de junio de 2015.

La “letra chica” en educación superior.

Por Andrés Allamand, Senador RN, @allamand.

Durante todo el año pasado, el gobierno y el propio Ministro Eyzaguirre aseguraron que la promesa de gratuidad para los estudiantes de educación superior tendría como único criterio rector “la vulnerabilidad de los alumnos”.

Sin embargo, esas palabras se las llevó el viento. La Presidenta Bachelet el pasado 21 de Mayo anunció que tal gratuidad partiría el próximo año hasta el 60% (hoy el sistema de becas y créditos alcanza al 70% pero las ayudas no son integrales, es decir, los estudiantes deben “completarlas” con recursos propios).

¿Dónde radica la “letra chica”?
En que arbitrariamente excluyó a los estudiantes de las universidades privadas y estableció requisitos para los Institutos Profesionales (IP)  y los Centros de Formación Técnica (CFT) que hacen elegible apenas al 12% de la matrícula para optar a la gratuidad.
El caso de las universidades es elocuente: En las universidades CRUCH están matriculados (según la última encuesta CASEN) 152.094 proveniente del 60% más vulnerable y en las NO CRUCH, es decir las privadas, están matriculados 170.106.  De acuerdo al gobierno, los primeros tendrán acceso a la gratuidad y los segundos no.
Absurdo, injusto y discriminatorio.

El sacerdote Fernando Montes, rector de la Universidad Alberto Hurtado, a quien nadie ha osado imputar que es una institución que “lucra” lo ha señalado con todas sus letras: “Me parece arbitraria y no tiene como primer  criterio a la gente que más lo necesita”. Y ha ido más lejos: “me cambian las reglas del juego. Tengo más del 60% de alumnos de los primeros quintiles y si a esos muchachos les ofrecen otra parte gratuita, se van a ir aunque nuestra universidad sea mejor. Están jugando con fuego. ¿Por qué les cortan las alas a estudiantes más pobres?

No hay razón alguna para que el gobierno persevere en una medida de esta naturaleza.

RN asegura estar disponible para avanzar en un acuerdo constitucional por la vía institucional.

“RN está absolutamente disponible y en la línea de avanzar en un acuerdo constitucional”, afirmó el presidente del partido, Cristián Monckeberg, frente a la posibilidad de modificar la actual Constitución de Chile.

Desde la sede de Renovación Nacional, el timonel, junto a los senadores Alberto Espina y Andrés Allamand, salió a explicar la postura de la colectividad en relación al “proceso constituyente” que se iniciará en septiembre próximo, según lo anunciado hace algunas semanas por la propia Presidenta Michelle Bachelet.

Ante dicho escenario, Monckeberg sostuvo que “lo primero es señalar que esto se tiene que hacer de acuerdo a la institucionalidad vigente. Hoy existe una institucionalidad vigente, está establecida en la actual Constitución y sobre la base de esas reglas claras nosotros estamos disponibles a avanzar”.

“Segundo, esto tiene que ser un proceso que nosotros hemos denominado de evolución constitucional, en el sentido de tomar todo lo bueno que tenemos en la actual Constitución, que es mucho y muy positivo, e iniciar un proceso de reformas importante que termine en un gran acuerdo constitucional y para eso estamos absolutamente disponibles”, aseguró el mandamás de la tienda de calle Antonio Varas.

A juicio de Monckeberg, “lo importante en esta materia es ir fijando posiciones y RN lo está haciendo. Nosotros no nos vamos a negar al debate”. El legislador agregó que “no somos de aquellos que prefieren atrincherarse y señalar que no podemos avanzar en estas materias, sino que estamos absolutamente disponibles a avanzar, a discutir y a debatir en este proceso para que se llegue a un gran acuerdo nacional”.

Es por eso que la máxima autoridad del partido, recordó que “hemos constituido una comisión que está trabajando fuertemente y no hace poco, lleva ya más de un año, que dirige y preside el senador Espina, que tiene grandes integrantes, en el sentido de académicos muy preparados y también personas políticas muy preparadas” para abordar el tema.

Además de lo anterior, Monckeberg adelantó que “también vamos a convocar al partido a que lance sus propuestas a esta comisión, a que debata internamente y que se produzca un proceso de discusión, de envío de ideas de reformas y de debate constitucional a esta comisión que las va a ir procesando y va a ir promoviendo el debate”.

“El partido está absolutamente disponible a avanzar en esa discusión, que lleve a un acuerdo constitucional con el gobierno, pero con las reglas claras y con el procedimiento que ya está fijado, que ya está establecido”, sentenció el presidente de RN.

Por su parte, Espina dijo que “tenemos la convicción que las constituciones deben ir evolucionando a medida que las sociedades van evolucionando.  El propósito nuestro es que la Constitución sirva para lograr tener una sociedad más justa, en donde todos tengan posibilidades de salir adelante con su propio esfuerzo”.

Según el senador, “esto significa no quedarse en el inmovilismo y creer que las constituciones son inmutables. Por el contrario, los partidos políticos modernos, como Renovación Nacional, sienten que tienen el deber de llevar adelante cambios constitucionales en la orientación a que ayuden al desarrollo integral de cada chilena y chileno”.

Con ese objetivo por delante, Espina explicó que “estamos trabajando en conjunto con el senador Allamand y un equipo de constitucionalistas, para los efectos de lograr mejorar los derechos de la ciudadanía en relación a la sociedad y al Estado, lo que significa un fuerte proceso de descentralización y regionalización; orientar las políticas públicas hacia las áreas más sensibles como la seguridad ciudadana, las políticas de vivienda, de salud, educación y previsión; definir un rol del Estado en el sentido de que la sociedad civil contribuya y los emprendedores puedan salir adelante con facilidad”.

Con todo, el senador por La Araucanía, dijo que la idea es “perfeccionar una Constitución mirado desde el punto de vista de la gente. Eso significa no tener miedo al debate, ni a nuestra propuesta, y avanzar por la vía institucional, ya que nuestra Constitución tiene un mecanismo de cambio que implica recurrir a este mecanismo, y por supuesto, tener el más amplio debate y escuchar a la ciudadanía en el todo el país”.

A su vez, Allamand afirmó que “queremos enfatizar frente al gobierno y frente al país, nuestra voluntad en alcanzar un acuerdo en materia constitucional. Se deben acabar los mitos respecto”.

Y es que el senador aseguró que “nosotros tenemos muy claro cuál es la forma que vamos a favorecer: no un camino como lo es la asamblea constituyente, que no está contemplada en nuestra Constitución, y sí vamos a favorecer las formas institucionales que son las del Congreso”.

“Si la presidenta estima que debe clarificar ahora la forma en que ella vislumbra el proceso previo al envío al Congreso de un proyecto, está en su derecho de hacerlo. En el momento en que el gobierno presente su proyecto, nosotros tendremos nuestro propio proyecto de reforma Constitucional”, remató Allamand.

Allamand: “Hay que cambiar las descalificaciones por argumentos”

Senador por Santiago Poniente aseveró que el país tiene hoy la oportunidad de empezar a recuperar la confianza para volver a construir acuerdos.

Respecto de las tareas de la oposición, aseveró que “tenemos mucho que mejorar: actuar con transparencia, estar más unidos, ser más constructivos y ayudar con más soluciones”.

 

“Chile necesita un aire nuevo”, señala el senador por Santiago Poniente, Andrés Allamand, en el video #ChilePositivo lanzado hoy, en el que califica la coyuntura post cambio de Gabinete como una oportunidad para “recuperar el respeto; jugarse por la amistad cívica y trabajar, cada uno desde su lugar, para progresar y hacer de Chile un país mejor para todos”.

El parlamentario indicó que el profundo cambio de gabinete que acaba de materializar la Presidenta Bachelet, se debe a que el país venía por un mal camino, lo que se refleja en que más del 80% de los chilenos cree que el país está estancado, según la última CEP.

“Hay desconfianza en todos y en todo. ¿Y cómo llegamos a esto? Llegamos porque nos trataron de convencer que todo lo bueno que hicimos en los últimos 25 años fue un engaño. Y transformamos nuestros éxitos en fracasos. Quisieron que renegáramos de nuestra transición, y se esforzaron en hacernos creer que los gobiernos de Aylwin, Frei, Lagos y Piñera no valieron la pena”, explicó Andrés Allamand.

El senador indicó que es verdad que hay mucho que mejorar, “pero de ahí a pensar que hay que demoler Chile para volverlo a construir, hay una retroexcavadora de diferencia. El cambio de Gabinete es la oportunidad para empezar a recuperar la confianza; para mejorar a fondo nuestra democracia, para cerrarle el paso a la corrupción; para que volvamos a construir acuerdos; para reactivar la economía y crear trabajo; para mejorar la educación, partiendo por lo más importante: los profesores”.

Respecto de las tareas de la oposición, aseveró que “tenemos mucho que mejorar: actuar con transparencia, estar más unidos, ser más constructivos y ayudar con más soluciones. Hay que dejar atrás el Chile frustrado y negativo, que algunos quisieron imponer. Hay que cambiar las descalificaciones por argumentos. Es necesario avanzar hacia un #ChilePositivo y construirlo con todos”.

 

Te invitamos a ver y a difundir el video.