“Presidenciales instaladas, 6 meses de Gobierno y con pato cojo” por Patricio Arancibia

Por Patricio Arancibia Zumelzu

No es el 2017, no estamos en los últimos meses de un mandato presidencial, pero lo cierto es que el ambiente político a 6 meses de iniciado el Gobierno de la Presidenta Bachelet y de la Nueva Mayoría, vemos que toda acción política se resume a la elección presidencial del 2017 y aunque si bien “no por mucho madrugar, se amanece más temprano” no hay que ceder espacios en lo que se vislumbra, como una de las refriegas democráticas más reñidas desde Lavín-Lagos, en donde los protagonistas buscan transformarse en el líder indiscutido de su sector, además de tener un espacio y pie bien puesto con la ciudadanía.

Es así, que los estudios de opinión pública y la falta control de la agenda por parte del Gobierno, muestran con alarmante preocupación como el oficialismo no quiere hablar de un prematuro “pato cojo” algo que ya es un rumor de pasillo y que comienza a generar ruido, más aun cuando en la Moneda hay ansiedad y preocupación de quien será el continuador del Gobierno, sabiendo que las grandes reformas que busca realizar la Presidenta Bachelet se comenzarán a implementar y desarrollar en el próximo periodo presidencial. La molestia de la Presidenta en  esta materia es evidente, desde palacio tratan de retomar la agenda con anuncios, pero las últimas críticas del ex Presidente Lagos en ICARE fueron duras y señalaron una verdad conocida “aquí falta decisión política” y “falta esa mirada común de largo plazo.

Estamos pendientes del otro período” todo eso sumado anteriormente al llamado al orden dentro del Gabinete y en las filas de la Nueva Mayoría para minimizar los comentarios en torno a las candidaturas presidenciales; ya mucho debate generó cuando Ximena Rincón en el consejo de la DC habla del tema presidencial y cuando el Ministro Peñailillo tras la encuesta CEP, que lo deja bien ponderado, critica destempladamente al ex Presidente Piñera. Ante las inquietudes desde palacio, las obvias divisiones entre los partidos de la Nueva Mayoría, sus ambiciones en influir en cargos, agenda  y en la ejecución del programa de Gobierno, además de las complicaciones propias de  gobernar con 7 colectividades políticas, se evidencia el nerviosismo dentro de los partidos de oficialismo por no tener candidatos fuertemente instalados, siendo los díscolos, ME-O y Velasco los que marcan en las encuestas.

Tal situación complica a las cúpulas partidarias que esperan y tendrán sus candidatos propios, sin contar que desde los ministerios siempre se levantan opciones presidenciales. Situación distinta tiene la Alianza quien sabe a ciencia cierta que la popularidad de Bachelet no dirimirá una Presidencial si hay condiciones para ganar (Piñera-Frei) la oposición quedó con ganas de Gobernar y sabe que no hay espacio para errores como los ocurridos con las primarias y la candidatura de Matthei, el proceso de elección del candidato de la oposición hará aumentar la presión en el Gobierno y la Nueva Mayoría, más aun con un hiperactivo Sebastián Piñera que tiene autonomía política, económica y la fuerza de ser un ex Presidente, quien será un fantasma para el Gobierno, sumado a Renovación Nacional con 2 cartas potentes, el mediático Manuel Ossandón que tiene gran aceptación en sectores populares y que dio el salto de Alcalde a Senador, junto Andrés Allamand una carta y liderazgo probado que crece en torno al nicho de la mala Reforma Educacional del Gobierno y finalmente la UDI que siempre tiene algo que decir, si bien tiene varios nombres, estos aun no despegan, pero posee una maquinaria parlamentaria, partidaria y económica fuerte que el oficialismo no puede ignorar. Finalmente a 6 meses de iniciado el gobierno el “pato cojo” llegó para quedarse.