Nueva Declaración de Principios, ¿Y ahora qué?

Por Frank Reimberg –  Consejero General

El Consejo General realizado en Pucón el 22 y 23 de noviembre fue una instancia histórica, sin lugar a dudas. Renovación Nacional ajustó sus principios al mundo de hoy y reafirmó su vocación de democracia, respeto a los Derechos Humanos, solidaridad, libertad y no discriminación que ha sostenido y defendido desde siempre.

Sería fácil sentarnos a disfrutar de este gran logro y sentirnos satisfechos por la tarea realizada. Pero, la verdad, es que esto es, o debe ser, solamente el comienzo.

Hoy nos enfrentamos a una situación que puede afectar gravemente a Chile durante mucho tiempo.

No nos engañemos ni seamos ingenuos. Las diversas reformas que está planteando el Gobierno son bastante más de lo que parecen. Nos enfrentamos a una coalición de izquierda cada vez más radicalizada, que busca provocar un cambio profundo a la sociedad chilena, al mejor estilo de las sociedades socialistas de Venezuela o Bolivia. Una sociedad que atenta gravemente contra la libertad de las personas, entendiendo que estas son funcionales al Estado y deben someterse a sus necesidades por sobre las propias. Una sociedad que deja de creer en la iniciativa particular. Una sociedad altamente discriminadora y que divide a las personas entre los buenos y los malos, los nuestros y los demás, que creyéndose depositaria de la última reserva ética y moral puede descalificar y aplastar a todos aquellos que no compartan sus supuestas verdades absolutas.

Por eso el apuro en la tramitación de las reformas y el desprecio por la opinión de la ciudadanía al respecto o por la caída dramática del crecimiento. Porque una vez que logren articular el cambio esencial que están buscando, ya no importará. Ya no importará que la gente esté en desacuerdo o que algunos decidan manifestarlo públicamente. Ya no importará que las personas quieran libremente determinar su vida. De verdad, ya no importará. Si no lo creen peguen un vistazo al barrio latinoamericano donde llevan camino adelantado en esto.

Por eso que lo logrado durante el Consejo General debe ser solamente el comienzo. Ahora debemos centrar nuestros esfuerzos en transmitir a la gente las virtudes de nuestro proyecto de país. Lograr hacer la bajada de nuestro ideario de una forma clara y comprensible por todas las personas. Sin sobre tecnificar el discurso, que lo único que logra es alejarlo de nuestros oyentes. Debemos iniciar un camino para recobrar la confianza de nuestros compatriotas. Confianza en que tenemos un buen proyecto para Chile y su gente y en que podemos llevarlo a cabo, es decir, que somos alternativa real de gobierno. Recuperar o mantener, también el cariño y compromiso de aquellos que siempre han estado con nosotros.

Debemos empezar a proponer y no solamente denunciar los errores de este Gobierno. A proponer desde nuestra nueva Declaración de Principios, desde el alma e identidad de Renovación Nacional que se mantiene inalterada. Proponer y convencer a nuestros compatriotas que nuestro proyecto es el mejor para Chile, pero también para ellos en sus ámbitos personales. Proponer, porque tenemos ideas, y muy buenas, y no somos solamente el mal menor ante un Gobierno derechamente malo.

Debemos salir a la calle a que nuestra voz se oiga fuerte y claro. Pero también debemos iniciar un trabajo serio y sistemático con las organizaciones sociales de todo tipo. Esta es la manera en que hoy se manifiestan las personas. Estas organizaciones, en sus diferentes formas, han logrado recoger las necesidades de muchos y transmitirla de forma fuerte. Debemos reconocer que estamos al debe en esta materia, por lo que ganarnos su confianza no va a ocurrir de la noche a la mañana. Pero es un camino que debemos recorrer, a riesgo de quedarnos al margen. El Gobierno tiene muchos recursos para clientelizarlas y anularlas, y pocos escrúpulos para hacerlo, pero afortunadamente la gente parece estar más atenta a estos hechos y mejor preparadas sus organizaciones para enfrentarlos.

Por eso el Consejo General debe ser solamente el comienzo. Porque no hay tiempo que perder. Porque el destino de Chile está en juego y nosotros nos debemos a nuestro país y su gente.