Los orgánicos una oportunidad para Ñuble

Por Frank Sauerbaum, ex diputado por Ñuble
       
Durante los últimos cuatro años, el crecimiento de las ventas de productos orgánicos en la Unión Europea  muestra tasas de dos dígitos con un alza de 13% al cierre de 2015 y se acerca a los 30 mil millones de euros en ventas al año, siendo el segundo mayor mercado a nivel mundial para esta categoría, luego de Estados Unidos. Su atractivo es mayor tras la reciente firma del acuerdo de homologación de la normativa para estos productos con Chile, realizada el 27 de abril, luego de cuatro años de negociación, porque se convierte también en un aliado estratégico para la producción orgánica nacional, además de poner al país en una posición más expedita y de pantalones largos en el ámbito orgánico para negociar con otros mercados. El acuerdo reconoce que las normas chilenas para certificar la producción orgánica son equivalentes con las europeas, por lo que si un agricultor cumple con la normativa local, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) lo validará en forma instantánea ante los europeos, sin necesidad de contar con un certificado o requisitos adicionales para ese destino.El primer beneficio concreto para los productores es el ahorro que genera, que sería de 15% respecto del valor actual de una certificación que considere las normas chilena, europea y estadounidense, lo que equivale a unas 10 UF o 265 mil pesos. Este acuerdo es una gran posibilidad y ventaja en relación con otros países con los que estamos compitiendo y es también una muestra de confianza institucional enorme, por otro lado es una opción real para sumar a los pequeños productores al carro exportador. De las 131.973 hectáreas certificadas como orgánicas en Chile, solo 8.455 hectáreas o el 6% corresponde a frutales, donde predominan la uva vinífera, arándanos y manzanos, los principales productos que exporta el país en esta categoría y que no ha mostrado cambios significativos en los últimos años. Sin embargo, la aparición de nuevas especies intentando certificarse de manera incipiente da cuenta de una mayor diversidad en el rubro a lo menos desde hace dos años. La firma de estos acuerdos debe ir acompañada de información de mercado y medidas concretas que fomenten la producción orgánica en Chile para los productos que tengan oportunidades en Europa y un estímulo decidido por parte del sector público. El acuerdo es la excusa perfecta para desarrollar ese tipo de políticas públicas, especialmente enfocadas en los pequeños productores y la investigación. Indap tiene una gran oportunidad para desarrollar agricultura orgánica y hacerlo sería una señal clara de política pública frente a una opción de mercado. No podemos seguir haciendo más de lo mismo y este es un elemento diferenciador y que agrega valor a nuestra agricultura. Es entonces necesario alinear las políticas públicas con la producción y la investigación para integrar a la agricultura familiar campesina y hacerla rentable en el largo plazo.