La Reforma educacional es ir contra la corriente

Por Frank Sauerbaum – Presidente RN Bio-Bio

La Presidenta Bachelet y sus ministros han insistido en que esta es una Reforma “contra cultural”, comparándola con la Reforma Agraria, y que ello genera el rechazo inicial de un sector de la ciudadanía. A fines de octubre, en una entrevista publicada en el diario El País de España, la Presidenta Bachelet señaló que “a veces uno tiene que hacer políticas que cambian culturas, que van modificando situaciones. No se trata de siempre mantener lo mismo, porque de lo contrario no se podría progresar”.

Con la misma premisa, han defendido que el proyecto prioritario sea para limitar la Educación Particular Subvencionada y no para fortalecer la Educación Pública, como reclama un sector de la izquierda, o para hacer cambios que aseguren el mejoramiento de la calidad, como reclama la Alianza y la mayoría de los especialistas entre ellos casi todos los ex Ministros de Educación de la Concertación.

Cabe, por tanto, esperar que el Gobierno mantenga la hoja de ruta, no obstante acceda a introducir algunos cambios al proyecto que hoy se tramita y a los próximos en enviarse al Congreso, que aseguren la aprobación con los votos de sus parlamentarios. La discusión de este proyecto anhelado por los chilenos puso el énfasis en aspectos erróneos pues hasta  hoy nada se ha dicho respecto del aspecto principal que es la necesidad de Calidad en la educación, el objetivo para mejorar la calidad es que los sostenedores estén concentrados al máximo en este tema, por ejemplo en lo que pasa dentro de la sala de clases, la capacitación y mejor sueldo de profesores, mejoras en tecnología e infraestructura y no en temas que no son los centrales como es la propiedad de los inmuebles que ocupan. Este proyecto quiere dejar atrás la cultura del mérito que alientan los liceos emblemáticos y la necesidad de mantenerlos.

Los padres sienten que el estado quiere imponer una visión única terminado con la diversidad de proyectos educativos actuales, en consecuencia  no es de extrañar que este enrarecido el clima social generado por este proyecto por la amenaza que perciben los padres ante el probable cierre de colegios y el fin de un sistema que le dio a la clase media la oportunidad de obtener educación de mejor calidad que la municipal a un costo muy menor que en un colegio privado. Esperamos que la interpelación al ministro Eyzaguirre sirva para aclarar esta y otras dudas que los padres aun tienen como interrogantes ante un proyecto que poco tiene que ver con la realidad educativa de sus hijos.