La oposición y las reformas. 

Por Fredy Vásquez, presidente Juventud RN.

@FCVasquez

La agenda reformadora del gobierno no dejaba de ser interesante. Tenía una lógica y coherencia que además de dar respuesta a los movimientos sociales, otorgaba un sueño país de la superación de la desigualdad. A poco andar la verdad salió a  luz, la reforma tributaria además de no recaudar lo esperado para educación, se transformó en un verdadero freno para la economía. La segunda reforma aprobada, aunque de manera incompleta fue la educacional. Además de destruir la educación particular subvencionada, la reforma no mejoro ningún ápice de la educación pública y dejo en “veremos” a los profesores, la educación al inicial y gratuidad universitaria. Aún queda la reforma laboral (otro freno para la economía), la nueva constitución (que sólo se habla del mecanismo) y otras tantas iniciativas de reformas como las ISAPRES, AFP, Descentralización, etc.

Ante este escenario ¿La oposición debe limitarse sólo a decir NO a la reformas? ¡Por supuesto que NO! Una oposición que aspira a ser gobierno debe tener propuestas y visiones sobre el país a construir. El proyecto político de la derecha no es mantener el país como está, sino dirigir la gestión y política pública hacia un país desarrollado, pero también con mayores oportunidades y mejor distribución del ingreso.  Entonces ¿Qué cambios o reformas haría la oposición? La verdad es que para empezar haríamos una Reforma Tributaria que disminuya la carga e incentive el empleo y la inversión. La contingencia económica no está para gustitos ideológicos por lo cual en esta materia se requiere seriedad. Por lo anterior, la reforma laboral la llevaríamos acabo, dado que consideramos importante los derechos de los trabajadores y sindicatos. Sin embargo, la reforma laboral se haría en un marco de acuerdo nacional escuchando a todos los sectores, y no simplemente a Bárbara Figueroa.

Para la oposición, la reforma educacional es la piedra fundamental para llegar al desarrollo y generar oportunidades. Es por esto que el primer paso para mejorar la educación sería fortalecer la educación pública, y no echar para abajo la particular subvencionada. A su vez, son los profesores el centro de la educación, por lo cual no los “tiraríamos para la cola” como hizo la Nueva Mayoría.  Gratuidad universitaria: ¡SI! Para quien la necesite y planificada según las arcas fiscales. Y esto se le debe sumar una revisión a fondo con la educación inicial, educación postergada por el ejecutivo simplemente porque los niños no marchan.

¿Qué haríamos con la Nueva Constitución? La verdad que el debate es interesante si se va al fondo del asunto. La centro derecha primero despajaría dudas e incertidumbres señalando que cualquier proceso constituyente es institucional, es decir, a través del congreso. A su vez, nuestro énfasis no estaría dado en el “mecanismo” sino en el fondo, debatiendo a fondo sobre un nuevo sistema político cercano a un semi-presidencial, a una regionalización y descentralización de verdad y por último, una constitución que resguarde a los ciudadanos de los abusos del poder ya sea público o privado. Por último, fomentaría el debate público y participación ciudadana en el proceso por ejemplo con un plebiscito al final del proceso.

Ya tenemos nuestra postura tributaria, laboral, educacional y constitucional. Pero sin duda nuestras ideas darían dos condimentos adicionales para las necesidades del país. El primero; Una modernización profunda al Estado de manera de hacerlo más eficiente, transparente y profesional. Los servicios públicos son la base para la igualdad de oportunidades y es por esto que no pueden seguir siendo de mala calidad o entregando servicios de última categoría. En segundo lugar, un énfasis importante al control de la delincuencia,  políticas concretas de prevención y rehabilitación y por cierto, cambios sustantivos en el sistema judicial.

Un error permanente de la centro derecha fue el no proyectar un sueño país. Parecía ser que nuestro proyecto ya se había concretado en el pasado con el triunfo del modelo económico, por lo cual mucho tiempo nos dedicamos a “defender”. No al binominal, no a reformas constitucionales, No a cambios tributarios, no no no…. Hoy esa visión terminó. El proyecto para Chile de nuestro sector no es el del pasado, sino que incluya transformaciones destinadas a cumplir con un Chile con equidad, libertad y desarrollo.