La Nueva Mayoría cumplió, le quitó los patines a la educación pública

Por Leopoldo Pérez, diputado RN (@perezlahsen)

Un amargo 2017 recibirán varios de los liceos emblemáticos que por años pelearon mano a mano con los colegios de la elite los primeros lugares en el ranking PSU.

Este año el Instituto Nacional promedió 642,3 puntos y quedó por primera vez fuera de la lista de los 100 mejores colegios del país.

Como exalumno de este reconocido establecimiento me duele ver la gran caída de la educación pública, que tiene como responsable al gobierno de la Presidenta Bachelet.

Lo que anunció como una de sus grandes transformaciones ha terminado siendo una de las mayores decepciones de su segunda pasada por La Moneda.

Prometieron calidad, pero su reforma es una calamidad; que disminuirían la brecha entre ricos y pobres, lo que parece un mal chiste del Día de los Inocentes; y peor aún, que fortalecerían la educación pública, cuando en realidad terminaron por derrumbar las matrículas en ese sistema.

Por otro lado, han manejado a destajo su mal proyecto con la palabra inclusión y solo lograron segregar un modelo, que al menos en Chile funcionaba para aquellas familias que no tienen cientos de UF para pagar cuotas de incorporación, ni mucho menos millones al año para solventar costosos aranceles.

Y no digan que el copago cero es una opción para migrar a los particulares subvencionados, porque su situación también se enmarca en la histórica brecha. Solo cinco colegios aparecen entre los 100 primeros. Ninguno de ellos entre los primeros 10.

Es un contraste que una vez al año revive las grandes diferencias entre quienes tienen plata para financiar la educación de sus hijos y quienes, simplemente, no cuentan con esos recursos. Complejo escenario que tiene un diagnóstico certero.

Ministros que no quisieron escuchar la voz de padres y apoderados, parlamentarios que comprometieron sus votos a costa de eternas movilizaciones, y los candidatos presidenciales de la Nueva Mayoría: Alejandro Guillier, Ricardo Lagos y José Miguel Insulza, que apoyaron y siguen apoyando las malas reformas del gobierno, tienen en vilo a instituciones que por años se mantuvieron en la primera línea.

En ese sentido este gobierno sí cumplió una promesa: le quitó los patines a la educación pública, haciendo alusión a una de las tantas frases desafortunadas del ministro Nicolás Eyzaguirre para promover la reforma educacional.

En medio de esta debacle hay que darle reconocimiento a los Liceos Bicentenario, que son parte del legado del expresidente Sebastián Piñera. Pero lamentablemente una vez más la Nueva Mayoría ha privilegiado su orgullo ideológico por sobre el bien común y decidió no profundizar esta iniciativa sabiendo que los resultados han dado sus frutos en menos tiempo de lo esperado.

Para graficar parte del éxito, tres Liceos Bicentenario están ubicados entre los 10 mejores municipales, superando incluso a varios de los “emblemáticos”. Una prueba más de los resultados que se cosecharon durante nuestra conducción en el período 2010-2014.

En el próximo gobierno de Chile Vamos estoy convencido que como conglomerado retomaremos el rumbo del país.

Un importante eje programático será devolver el prestigio que con tanto esfuerzo y sacrificio consiguió en su momento la educación pública. Palabra de exinstitutano.

 

Columna publicada en el diario La Tercera, el jueves 29 de diciembre de 2016.