La juventud y la oposición

Por Marcelo Gutiérrez, vicepresidente nacional de la Juventud de Renovación Nacional (JRN)

En los últimos días, el nombre que tendrá la oposición ha generado controversia y debate. Más allá del nombre final que tendrá la nueva coalición, es rescatable el intento serio por parte de los partidos de articularse políticamente. Pero no solo los partidos han sido protagonistas en el rol opositor. Numerosos movimientos de índole ciudadano han tomado relevancia con temáticas tan distintas como la defensa de la vida del que está por nacer a la lucha contra la delincuencia. En esto han dicho presente dirigentes políticos, parlamentarios, alcaldes, gremios, etc.

Sin embargo, ha habido un elemento ausente o al menos poco protagonista en la oposición. Las juventudes no han tomado una posición de privilegio a la hora de participar públicamente en el rearme del sector. En el pasado, fueron las nuevas generaciones las que tenían vocación de mayoría y decisión de ser parte del debate: el movimiento gremial, los estudiantes católicos, Allamand y la Unión Nacional son ejemplo de ello.

La oposición se está organizando en serio y en esta pasada no hay voces que ataquen el proceso. Puede haber diversidad en la forma, pero no en el fondo. Después de mucho tiempo vemos sintonía y ganas de salir delante de la derrota que nos significó el 2013, por lo que la nuevas generaciones deben ponerse de acuerdo y usar las ventajas de las juventudes. Ser críticos, rebeldes e inclusos contestatarios, pero responsables a la vez con el sector y el país: articular las universidades y colegios donde tengamos influencia, recorrer el país potenciando el rol de las regiones y poner puntos en el debate público aunque genere controversia la desigualdad, solidaridad como valor en la sociedad, el sentido ético en la economía, la ruptura de los grupos económicos con los partidos políticos, la defensa de la educación como un Bien Social, la defensa de la democracia y de las libertades en coordinación con otras realidades de Sudamérica.

Las juventudes políticas deben estructurarse y presentarse al país como el portavoz de las nuevas ideas. Pero la política actual es demasiada veloz y si no deciden actuar ahora. Tendremos otra generación de jóvenes que moverán muy bien las banderas de cada esquina del país en la próxima presidencial esperando que la oportunidad les caiga del cielo en vez de hacérselas ellos mismos.

 

Columna publicada en “Chile B”, el 28 de agosto de 2015.