Informe del Sename y la consentida del gobierno

Por Frank Sauerbaum ex Diputado por Ñuble. Ingeniero Comercial-MBA.

Es hora de cambiar la mentalidad y pensar en grande. Pensar en tener lo mejor para nuestras futuras generaciones que disfrutarán de este importante legado, ser una región autónoma. Todo lo ocurrido muestra las debilidades, de fondo y de forma, del Gobierno de la Nueva Mayoría.

La cámara de Diputados ha dado nuevamente un espectáculo lamentable en el caso del informe del Sename. ¿Qué concluye dicho informe? Responsabiliza al Estado de la vulneración de derechos al interior del Servicio Nacional de Menores (Sename) y en los hogares que supervisa. Acusa a la gestión de la exministra Javiera Blanco de negligencia inexcusable por la omisión de medidas frente a hechos graves, como la muerte de la niña Lissette. Propone la creación de una Comisión de Verdad, que entregue información a las familias de los niños afectados. Revela una caída de casi 400% en los recursos para capacitación y falta de control sobre $146 mil millones destinados a programas privados de cuidado de niños. Más de 300 cuentas de proyectos no han sido revisados desde 2014. Incluye más de 60 propuestas para mejorar el actual sistema; y tramitar con suma urgencia el proyecto de ley de adopción que se encuentra hoy en la Comisión de Familia de la Cámara. Una vez que la Comisión Investigadora aprobó el informe de conclusiones hace dos semanas, el Gobierno inició una carrera con la Nueva Mayoría, para asegurar los votos que permitieran su rechazo en la Sala, lo que finalmente se concretó.

Las razones que invocaron durante toda esa jornada los Ministros Eyzaguirre y Narváez, para exigir en sus bancadas el rechazo, era el “uso político” que Chile Vamos estaba dando al informe. Es especialmente reprochable que diputados de la Nueva Mayoría que aprobaron el informe en la comisión, hayan rechazado el mismo en la sala (Camila Vallejo, por ejemplo). Ese hecho prueba que la voluntad de los legisladores fue torcida con objetivos que no se condicen con la gravedad de las situaciones denunciadas. Todo lo ocurrido muestra las debilidades, de fondo y de forma, del Gobierno de la Nueva Mayoría. La profunda inconsistencia entre el discurso de la Presidenta Bachelet, de especial atención a la Infancia, y las decisiones políticas que ponen ese objetivo por debajo de intereses electorales y de otra índole. La práctica de silenciar situaciones que puedan afectar al Gobierno – la muerte de una menor en un hogar, por ejemplo – e incluso alterar los hechos ante la opinión pública, para proteger a sus autoridades.

El permanente manto protector y los privilegios políticos de que ha gozado la figura de Javiera Blanco. La severa crisis de gestión, marcada por la falta de fiscalización de recursos millonarios, cuyo destino es mejorar las condiciones de vida de niños en especial situación de vulnerabilidad (pobreza, abuso, discapacidad). La presión sobre las bancadas oficialistas, para rechazar un informe que recoge información clave para determinar la situación del Sename y los caminos para implementar un sistema nuevo, a la altura de los requerimientos de los niños más vulnerables del país. En conclusión, son razones políticas, al margen incluso de la ética, la que han impulsado al Gobierno a presionar de manera indebida a la Cámara de Diputados, para proteger sus propios intereses. Esas razones contradicen el interés superior de los niños y desmienten el interés particular por la Infancia en el que ha insistido la Presidenta Bachelet, el chileno común se pregunta qué sabe o representa Javiera Blanco que el gobierno la protege con especial celo, quizás no lo sepamos nunca y el drama de los niños del Sename continua.