Fallecimiento de Olga Feliú

Por Cristián Monckeberg, presidente RN:

Señor director: Olga Feliú fue de aquellas mujeres hechas para derribar prejuicios. Lo hizo con su brillante carrera como abogada, donde aportó al sector público con su agudeza e inteligencia, como presidenta del Colegio de Abogados entre 2011 y 2015 y como legisladora, en el Senado.

Su liderazgo le permitió abrir espacios para otras mujeres en un mundo donde, incluso hoy, los hombres siguen siendo abrumadora mayoría. Dedicó gran parte de su vida al trabajo en la Contraloría General de la República y seguramente fue ahí donde comprendió, más claramente, que lo público es responsabilidad de todos, más allá de las posturas ideológicas personales. Esta premisa fue clave en su vida y en el ejemplo que transmite para las nuevas generaciones.

Jamás se negó a colaborar con los partidos políticos en cuanto equipo de confección de propuestas fuera necesario. En Renovación Nacional, contamos con su inigualable aporte en numerosas ocasiones, sabiendo que encontraríamos en ella no solo conocimientos y experiencia, la perspectiva de quien fue una brillante legisladora y quien conoció en primera persona cómo funciona el aparato público, sino también una gran calidad humana. Quizás por eso, a muy pocos les sorprendió que su nombre apareciera el consejo que creó la Presidenta Michelle Bachelet para combatir los conflictos de interés, el tráfico de influencias y la corrupción, la denominada Comisión Engel.

Claro, Olga Feliú fue humana y también consiguió, en su larga carrera como profesional, críticas de algunas personas que, desde posturas de izquierda más radicales, no apreciaron su trabajo o que no estuvieron de acuerdo con ella en casos de relevancia pública. No obstante, incluso entre ellos, nadie podrá cuestionar que su trabajo fue siempre honesto, su argumentación directa y su búsqueda por el bien común permanente.