El sentido de la Política por Yareth Salazar

Sin establecer matices, se entiende que la política es la actividad que por esencia está dirigida a toda la comunidad, para alcanzar el bien común de todos sus miembros. Pues de ello se sigue que la política implica entrar en lo más profundo de la realidad del país, para comprender y hacerse cargo de los problemas que afectan a la comunidad civil. ¿Y cómo conozco los problemas? Saliendo a la calle, escuchando. La verdadera política es ir al encuentro del otro, tocando puertas, caminando por los barrios, reuniendo a las juntas de vecinos y a los distintos espacios de la sociedad civil, todo esto no con un fin electoral, si no con un fin de amor por la patria. Por ello, el motivo de toda la acción política debe ser poner a la persona en el centro de su acción, atendiendo su realidad material pero a la ves su dimensión espiritual.

Por esto, debemos entender que un político debe salir electo gracias a su trabajo de calle, de base, porque lo merece y porque la gente así lo quiere, y no –como muchos lo hacen- por una simple designación partidista o proposición personal. Qué vergüenza. Pues aún tengo en mis recuerdos -que conocí por medio de los libros- aquel dialogo que estableció el Ministro Diego Portales ante representantes del Congreso y de la Iglesia: “¿Saben ustedes cuanto mide Chile?, ¿mil o quinientas mil hectáreas, trescientas? ¿O el coto de caza de donde sus mujeres sacan sus abrigos que melosamente llevan colgados en el cuerpo? Pues si ustedes no lo saben, deberían comenzar a saberlo; para ser Ministro de Estado hay que saber cuánto mide la tierra que pisamos y administramos”.

Ante esto, el trabajo comunitario, entonces, es la verdadera política, si queremos reivindicarla debemos ser políticos electos con un arduo trabajo en nuestra espalda, evocando un espíritu de trascendencia que permita la construcción de un colectivo que se fundamenta en su relato a partir de su visión de hombre y sociedad.

Dado lo anterior, surge como opción la construcción de un proyecto que se fundamente en la DSI (Doctrina Social de la Iglesia) la cual define seis principios rectores del orden social, como lo son la solidaridad, la dignidad humana, el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiaridad y la participación. La cuál va de la mano con la actividad política, porque toda la doctrina está pensada en que los seres humanos no estamos solos ni aislados en el mundo, sino que vivimos en sociedad, y debemos, todos, responder a esto.

¿Y qué hace en el mundo político alguien que fomenta sólo la libertad, si el instrumento que se ocupa de los problemas públicos se llama política? Eso sí es contradictorio. La pregunta te lleva al individualismo directamente, pie de lucha del liberalismo, el cual deja de lado el sentido de sociedad, de responsabilidad, de vecindad, de la preocupación por el otro, sólo sostenido por la riqueza material pero olvidando la dimensión espiritual, de justicia social, renegando que formamos en todo momento un mundo con personas, y que debo ocuparme por el que está allá, en la periferia (física y existencial), en el último lugar de las brechas de desigualdad.

El mérito, como esfuerzo personal es fundamental para tomar las oportunidades que se crean, y es por ello que como sociedad tenemos un deber moral de preocuparnos por el otro que no tiene estas oportunidades. Por lo tanto, ese merito que concluye mirándose el ombligo de uno es un mérito poco fructífero para la vida en comunidad, pues se agota en la dimensión privada e individual de la persona.  Por ello, no comprendo como para el liberal autonomista el compromiso con los más débiles – en sentido amplio del vocablo débil-  no está dentro de la prioridad frente a la vida ¿Aman a su patria en realidad para servirles mejor? Yo creo que no, porque para mí, primero es Dios, segundo Chile, tercero la familia y los más débiles.

De esta manera, los invito a no quedarse sentados viendo cómo pasan los cambios. Al contrario, seamos nosotros el cambio. Hagamos un llamado: ¡Reivindiquemos la política! Pues si de algo se trata la política, justamente no es pedir el voto, por el contrario, su fin más noble se resume en conquistar corazones.