Discurso de Cristián Monckeberg en el Consejo Nacional

Discurso del Pacto por la Libertad.
Consejo Nacional RN
Sábado 2 de agosto de 2014


Muchas gracias,

Queridas amigas y amigos. Es un verdadero honor dirigirme por primera vez, como presidente de Renovación Nacional, ante nuestro Consejo Nacional.

Lo es también porque este encuentro es especial. Hoy recibimos a invitados que queremos que se sientan como en casa y entre amigos. Bienvenidos dirigentes sociales, estudiantes, profesores y representantes de padres y apoderados…

Con alegría y afecto recibimos también entre ellos a quienes consideramos nuestros socios y compañeros de ruta: ¡Bienvenida, Francisca Correa, presidenta de Evópoli! ¡Bienvenido, Javier Macaya, secretario general de la UDI!

Estoy convencido de que la jornada que viviremos hoy marcará la senda que seguiremos en los próximos meses y años en la defensa de los principios de la libertad, la meritocracia, la solidaridad e igualdad de oportunidades.

Estamos en una hora decisiva para Chile, en la que se discuten cambios profundos que marcarán no sólo nuestra forma de vida en los próximos años, sino que definirán cómo vivirán nuestros hijos y nuestros nietos en las próximas décadas. Por eso, a las familias de Chile, desde este Consejo Nacional de RN les diremos hoy fuerte y claro: ¡No les vamos a fallar!

Es cierto. Hasta hace algunos meses aún estábamos sacudiéndonos de una derrota dura y dolorosa. En muchos imperaba la confusión, las acusaciones, la ausencia de autocrítica y las carreras hacia ningún lado.

Hoy, cuando la tormenta ha amainado, es necesario que juntos fijemos el rumbo que nos llevará a superar uno de los escenarios más complejos para nuestro sector en décadas. La ruta que nos llevará a sobreponernos de una derrota que no sólo fue electoral, sino también cultural e ideológica…

La defensa de las ideas.

¿Cómo fue que terminamos discutiendo proyectos de ley que pretenden regular cuántos gramos de sal podemos ponerle a nuestra sopa, discutiendo si el siete por ciento de las cotizaciones de salud le pertenecen o no a los cotizantes, o por qué terminó por demonizarse a los emprendedores en cada ámbito de nuestra sociedad?

Lo cierto es que la tarea que tenemos por delante es enorme y desafiante…. Excede por mucho la confección de estrategias meramente electorales, la planilla Excel, la tecnocracia y los números.

Si queremos superar la hegemonía cultural de la izquierda debemos empezar a dar respuestas de fondo, respuestas desde la libertad, las oportunidades y desde nuestros valores.

La ciudadanía, la clase media ha levantado la voz.

Pero la historia tiene giros insospechados… Las mismas personas que comparten nuestros principios y que no fueron a votar por nosotros en las pasadas elecciones presidenciales y municipales, los millones de chilenos de clase media, jóvenes, hombres y mujeres que no se sintieron convocados por nuestro proyecto, hoy han reaccionado a nuestro llamado y nuestras advertencias.

Se han sumado a nuestras críticas frente a los malos proyectos de la izquierda autoritaria e intolerante. Se han sumado para ayudarnos a convencer al gobierno, para doblarle la mano a la soberbia y obligarlos a dialogar con la centroderecha y abrirse a introducir modificaciones en la Reforma Tributaria, haciendo menos dañino un proyecto que originalmente era un misil para el empleo y el emprendimiento.

Han sido ellos, nuestra clase media, quienes han salido con fuerza y valentía a la calle para defender el derecho de nuestros hijos y de nuestras familias, para elegir el colegio y el proyecto educativo que desean para su futuro.

Sin duda, hoy tenemos más que nunca una mirada común esos millones de chilenas y chilenos que comparten nuestros valores.

Los errores de la Nueva Mayoría y el giro izquierdista.

El Gobierno de la Nueva Mayoría ha cometido errores gruesos en su afán refundacional.

Vemos hoy una administración confundida por las promesas de campaña, la ideologización de vastos sectores que lo integran y los asomos de responsabilidad temerosa de otros que no están dispuestos a tirar por la borda lo que el país ha construido en los últimos treinta años, pero que siguen siendo parte de esa coalición.

Un intocable ministro Arenas tuvo que retroceder ante los requerimientos de la ciudadanía. Al final, Ministro Arenas (pausa) nadie le creyó que la reforma tributaría la iban a pagar solamente los ricos.

En tanto, un ex ministro estrella de Hacienda, apenas deambula hoy en una reforma educacional que, más allá de los llamados problemas comunicacionales, tiene falencias serias en el diagnóstico y en sus intenciones fundacionales, que sospecha de las personas y en su capacidad de discernimiento.

Una reforma que, digámoslo sin tapujos, tiene un diseño clasista, que hoy está “patas arriba”, donde el énfasis está en la compra de fierros y no en la sala de clases y lo que ahí ocurre… ¡En la calidad!

El mensaje de padres y apoderados que tienen hoy a sus hijos en colegios particulares subvencionados, suena fuerte en las calles: Ministro Eyzaguirre, ¡no le quite los patines a nuestros hijos!, ¡pongámosle patines a los millones de niños que hoy en Chile sueñan con un futuro mejor!

Un nuevo comienzo.

En los últimos días hemos visto a la Presidenta Bachelet molesta y complicada. La hemos visto convocando a un comité ampliado de ministros y personeros de la Nueva Mayoría en Cerro Castillo, suspendiendo incluso una visita a Venezuela…

De esa hermética reunión no conocemos mayores resultados, pero sí las declaraciones de los presidentes del PS y la DC que acusan la ausencia de una hoja de ruta y de quien conduzca la reforma educacional.

Y es que no hay dos visiones al respecto, la reforma está “patas arriba”, porque la ciudadanía no se compra el énfasis que el gobierno le está dando. No entiende que la solución pase por el lucro, el término de la selección y la compra de fierros.

Presidenta Bachelet, con humildad le digo que en Renovación Nacional y en esta nueva coalición estamos dispuestos a conversar, pero para esto es necesario que partamos de cero, poniendo también otras prioridades dentro de la mesa.

Necesitamos una gran reforma que sea capaz de un debate serio, franco y participativo. Una gran reforma que se enfoque en la sala de clases, en los profesores y su carrera docente, en la educación municipal y en la particular subvencionada. En los directores, la educación técnica y en la educación parvularia… Esos son los desafíos que deben estar en el centro de nuestros esfuerzos.

Presidenta, al contrario de muchos en su propia coalición, nosotros no queremos sacar a su ministro, nosotros no queremos que renuncie. Nosotros tenemos la esperanza de que nos escuche, la esperanza de que este debate fundamental para el futuro del país tenga un nuevo inicio y la esperanza de que no juguemos con el destino de nuestros hijos y nietos.

Pacto por la Libertad.

Amigas y amigos, como les decía al comenzar esta presentación, estamos en una hora decisiva para Chile.

Por eso es que los convoco a cada uno de ustedes, a quienes están hoy en este salón, a nuestros históricos socios de la UDI, a Evópoli y a los demás movimientos que comparten nuestras ideas y principios, a que conformemos un pacto por la libertad, un pacto que nos permita comenzar a construir una nueva coalición, que nos permita vencer los miedos y ponernos de pie.

Los invito a construir un pacto convocante, inclusivo, con vocación de mayoría y mirada al centro. Un pacto unitario, que respete la diversidad, pero ante todo que privilegie las lealtades entre los socios.

Esa es la coalición que los invito a conformar. Esa es la coalición que va a derrotar a la izquierda en las futuras elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales; la que va a construir un Chile que hace cargo de las inquietudes de la ciudadanía.

Un pacto por la libertad que defienda la meritocracia, la igualdad de oportunidades y la solidaridad frente a la amenaza que representa hoy la Nueva Mayoría para las libertades individuales y las libertades ciudadanas.

Un pacto real con nuestros estudiantes, con nuestros profesionales, nuestros emprendedores, nuestros deportistas, con nuestros hombres y mujeres que se esfuerzan cada día por su destino y el de sus familias… Con ese tejido social del que somos parte integrante.

Un pacto que no agote sus respuestas a la desigualdad en el mero crecimiento y el empleo, que claro que son fundamentales, pero que también se preocupe de mejorar las condiciones laborales, de la calidad de vida de los trabajadores y de sus familias.

Que se atreva a afirmar que queremos un sistema previsional que se fundamente en el esfuerzo individual, pero que también sea el Estado el garante del cuidado y protección de dicho esfuerzo, que sea solidario ante la adversidad y que proteja a esos miles de chilenos que, por distintas circunstancias, no pudieron ahorrar para su vejez.

Que no prohíbe todo para proteger la salud de los chilenos, sino que por el contrario, promueve estilos de vida saludables, en el que las personas puedan elegir el cuidado de su salud, sin que los ingresos o el lugar donde vivan sea un impedimento para ello.

Debemos promover la libertad en un sentido amplio, no sólo en las decisiones económicas o educacionales, abordando los debates que la sociedad nos exige con posturas claras, pero lejos de las verdades absolutas que nublan cualquier discusión.

Por esto, los convoco a pensar en Chile y su futuro. A ser valientes como esos hombres y mujeres que cada día luchan por sus familias y su futuro.

Los convoco a ponerse de pie, a que hagamos historia y a que honremos los valores que han marcado el rumbo de nuestro país en sus más de 200 años de vida.

Los convoco, en definitiva, a unirnos por la libertad y las oportunidades de nuestros ciudadanos…

Muchas gracias y ¡Viva Chile!