“Despenalización de la marihuana 2: Hacernos cargos de una realidad que ya existe”

Por Felipe Mancilla Mejías – Militante RN

En la columna de Marcelo Gutiérrez  “Despenalización de la Marihuana: Hacernos cargo de una realidad que ya existe”, hay una serie de “afirmaciones” que generan otras grandes preguntas, tanto sobre las afirmaciones como los desafíos para el desarrollo de Chile en esta materia.

Así mismo, se agradece que el vicepresidente de la JRN haya salido del “closet” en materia – mal llamada – valórica y se haya sumado a la ola del progresismo libertario. En ese sentido, a la luz de lo que expone el columnista creo que es necesario rescatar varias cosas que se afirman en su columna, entre ellas; que es efectivo que el país pide a gritos una regulación que este a la altura en materia de drogas, como también comprender el trasfondo de ella, el cual apunta – en palabras del columnista- a si “el Estado debe decidir por uno y que éste establezca que debe consumir cada ciudadano”. Pues como dicen nuestros amigos libertarios; “mi cuerpo, yo mando, yo decido”.

En primer lugar, nadie puede dudar que la actual legislación de drogas en nuestro país está al debe con la ciudadanía, pero lo está sobre todo con los más vulnerables. Pues son ellos que día a día reclaman justicia, al ver como los jóvenes y niños desde muy temprana edad entran al consumo de drogas dado el contexto en el cual se encuentran insertos. Ante ello, tal como declara Sergio Canals – Psiquiatra infantil y diplomado en Filosofía -,  en contextos de vulnerabilidad las probabilidades de caer en el consumo de drogas se acrecienta entre 3 a 4 veces1. Es más, si se observan los datos de la séptima Encuesta Nacional de la Juventud, que consulta a personas entre 15 y 29 años, respecto al ítem de legalización de la marihuana, se puede observar que la aprobación del grupo ABC1 llega a un 46,2%, descendiendo a 34,5% en el grupo C2, 30,4% en el C3, 23,3% en el D y 22,8% en el E2.

Por otro lado, resulta al menos llamativo que mientras tanto el gobierno junto con otra serie de organizaciones sociales busquen reducir el consumo de marihuana en los jóvenes, a partir de los pésimos resultados del último informe del SENDA – que señala, que el consumo en la población escolar aumentó un 56,9% durante el periodo 2011 – 2013 -, el vicepresidente de la JRN apele a liberalizar su consumo, bajo lógicas de que ésta genera “bienes sociales” para la comunidad nacional; prefiriendo el consumo de marihuana – con THC liposoluble sobre el 20% – por sobre nuestras propias “marihuanas” endógenas, que de manera natural producen placer, sensaciones de relajación y tranquilidad. Ante ello, es necesario – al menos- que el columnista se cuestione si  ¿Hay que “volarse” para sentir este tipo sensaciones?, como también ¿de dónde se sigue que para tener una “introspección” y/o una mayor “realización espiritual” haya que fumarse el “pitito”?

En segundo lugar, existe un gran cuestionamiento sobre las afirmaciones que genera el columnista respecto a que esto se trataría de que  “el Estado decida cuánto y qué debe consumir cada ciudadano”. Bajo la lógica de esa frase, ¿qué impediría abrirse o despenalizar otras drogas, como ya se hace en Portugal por ejemplo?

Quienes rescatamos el principio de la libertad, lo entendemos de manera integral, el cual apunta a que no se puede comprender éste sin contextos de justicia social, solidaridad, respeto a la dignidad de la persona humana y responsabilidad, sólo de ésta manera, podremos darle a Chile un desarrollo verdaderamente humano.

Finalmente, quisiera tocar una campana de alerta. Ante el inminente cambio a la declaración de principios, poco a poco desde la juventud se comienzan a marcar diferencias de principios. Y digo de principios, por que quienes aspiramos a tener un Chile más justo y solidario, entendemos que el enfoque sobre el tema de las drogas si es doctrinario y en eso no hay tintes medios.