Comisionado Político, Sergio Romero al Diario Financiero: “La Nueva Mayoría está cometiendo un grave error, se está suicidando políticamente”

Diario Financiero, Viernes 27 de Junio

Llegó a Chile, después de cuatro años a cargo de la embajada en España, e inmediatamente se instaló en las oficinas de Delgalarrando, Romero & Cía Abogados Asociados, donde ejerce su profesión como abogado consejero. Pero no por eso ha descuidado la política, el ex senador de RN Sergio Romero, tiene una crítica mirada, que compartió con DF, acerca del gobierno de Michelle Bachelet y sus reformas.

En ésta, su primera entrevista desde que regresó al país, revisa la situación de su sector y habla con entusiasmo acerca del cambio que se ha producido a partir de las nuevas directivas que encabezan RN y la UDI. Aunque se declara “de una independencia insobornable”, admite que comparte con Carlos Larraín y Cristián Monckeberg el anhelo de llegar a un pacto con la DC.

– ¿Cómo definiría el proceso político que atraviesa su sector?
- Yo diría que reponiéndose de un shock. Porque nadie imaginó que luego de un gobierno que, objetivamente, mostró los mejores índices de desarrollo y crecimiento en todas las áreas, se haya producido una falta de comprensión de la población, que hace que quienes representan una posición completamente distinta a la del gobierno de Sebastián Piñera hayan tenido un triunfo tan holgado como el de la Nueva Mayoría. Eso es inexplicable para la gente que lo ve desde fuera de Chile.

– ¿Y cómo lo ve usted?
- Francamente, estoy sorprendido de cómo se está administrando y desbaratando una mayoría tan importante, en tan poco tiempo. Se está produciendo una contradicción tan fuerte dentro del propio conglomerado que hace que la meta sea dar inicio a un proceso de cambios que probablemente se va a quedar sólo en el inicio.

– ¿A qué atribuye que el gobierno de Piñera no se prolongara?
- Siento que nos faltó, y eso tenemos que declararlo con mucha claridad, relato político. Porque no basta con los indicadores objetivos y fríos, sino que era necesario explicarle a la opinión pública los temas.

– ¿A quién responsabiliza de la situación en que quedó la derecha? Carlos Larraín apunta al propio Piñera.
- Fuenteovejuna es la responsable. Son tan múltiples las causas que es muy difícil, y creo que erróneo, decir es Pedro, Juan o Diego.

– Hay quienes creen que la derecha cayó en un mutismo profundo, los más radicales que está muerta. ¿Qué piensa usted?
- ¡No, no, no, no! Estos son muertos que gozan de buena salud (ríe). La verdad es que después de haber estado en el Consejo General del partido, diría que RN ha llegado a ser un partido popular y nacional. Y sentí, ese día, que hay un cambio muy importante y trascendente.

– ¿En qué línea?
- En que la gente quiere participar y hacerlo con opinión propia y no endilgándole a otros que oficien de intérpretes. La gran mayoría de los que estaban en el consejo eran virtualmente actores del acontecer político. Eso habla de un partido que no está muerto y que tiene la necesidad de expresarse. Lo que creo es que tenemos que despertar. Hay un cierto adormilamiento, pero es transitorio. La derecha va a despertar y se va a convertir en una alternativa real, por una necesidad de poner freno a un proceso ideologizado y mal entendido de que la sociedad chilena quiere la radicalización de ciertas posiciones que no comparten. La Nueva Mayoría (NM) está cometiendo un grave error, se está suicidando políticamente, porque está teniendo una fuerte controversia dentro de su propio conglomerado.

Cambio generacional

– ¿Y a qué atribuye que a estas alturas la oposición no logre articularse?
- Tengo una óptica distinta. El cambio de directiva tanto en la UDI como en RN es una expresión muy auténtica de que hay en proceso un cambio muy importante, que está personificado en jóvenes que están asumiendo un rol que coincide con un cambio del escenario chileno. Se produce un cambio generacional con un cambio de escenario político. Y lo interesante de esto es que ellos no desestiman el aporte que podamos hacer los más experimentados. En esta misma oficina recibí la visita de Cristián Monckeberg para pedirme que participara en este proceso y no me pude negar.

– Carlos Peña dijo que la derecha “es una simple ausencia replegada sobre sí misma”, diagnóstico que claramente usted no comparte.
- Puedo compartir una parte de ese diagnóstico, pero lo que no comparto es que la derecha no tenga ideas, yo creo que las tiene. Lo que ocurre es que ha sido tan rápido el proceso de radicalización que ha hecho el gobierno, que ha sorprendido a los propios gobiernistas. Porque esto no le ha ocurrido solamente a la derecha, sino también a sectores de la NM que se han visto sobrepasados frente a la improvisación del gobierno. Todos los proyectos que se han presentado tienen una cantidad de efectos que no han sido estudiados, que llevan a la conclusión de que aquí hay más que un deseo de mejorar una situación, sino de avanzar en el sentido contrario de lo que le había ido bien al país. Y ese tema es muy grave, porque los sectores más organizados de la izquierda radical de la NM han hecho prevalecer sus puntos de vista y han marcado la impronta de este gobierno, que está manejado por los Navarro, los Teillier y los Girardi.

– ¿En ese contexto cuál debería ser el rol de la derecha?
- La derecha no ha abandonado la posición de ser constructiva, siempre lo ha sido. La derecha termina de ser constructiva cuando se le impide serlo; cuando el gobierno se coloca en una posición simplemente autista, de no escuchar a nadie. Espero que los pocos que escuchan, escuchen. Queremos mejorar una reforma educacional que es un tema pendiente en el país; perfeccionar una reforma tributaria que, con el propósito de financiar la reforma educacional, sea coherente con un modelo.

– Uno de los sueños de Carlos Larraín y ahora de Monckeberg es llegar a un pacto político con la DC. ¿Y usted?
- Absolutamente. Los que sabemos algo de historia, sabemos exactamente que hay que unir a todo lo que esté a la derecha de la izquierda. Y cuando digo esto, estoy diciendo conceptualmente una verdad tremenda de fuerte. ¡Si esto va a ocurrir inexorablemente! Porque la izquierda no se sustenta a sí misma.