“Aysén región piloto” por Daniela Rauld

Por Daniela Rauld

Del último dialogo ciudadano organizado por la comisión de descentralización y la regionalización, surgieron diversas propuestas una de ellas enfoco la atención de muchos y por cierto la mía en particular, no solamente por lo apropiado de la impronta al generar la posibilidad concreta de generar los cambios de manera primaria para esta región sino por el concepto en sí mismo: Aysén, región piloto.

Un concepto que cada aysenino debería adoptar, que debe hacerse carne en lo cotidiano, porque más allá de la proposición concreta de ofrecer este territorio como piloto para la ejecución primera de un plan de descentralización y regionalización,  es posible generar un esfuerzo colectivo como sociedad regional en esta sola frase.

Mientras otras regiones y ciudades “más desarrolladas” de otras latitudes colapsan en servicios, infraestructura y disminuyendo así la calidad de vida de sus habitantes, Aysén aún conserva cierta distancia de esta realidad chilena. Y no es porque estemos lejos del desarrollo, pero aún estamos en buen pie para decidir el rumbo de nuestras ciudades y micro sociedades.

¿Porque tenemos que pedir permiso para generar el cambio?, ¿porque esperamos una designación superior? ¿Porque pedimos que nos pongan reglas para hacer lo que creemos firmemente que debe ser realizado? Ese debería ser el verdadero piloto, tomar la decisión “regionalizada” de generar los cambios desde nuestra región, desde nuestras comunas, desde nuestros barrios, desde nuestra casa, desde nuestra vida, con respeto a nuestro entorno primero, con integración y participación concreta, con respeto por los derechos, y cumpliendo nuestros deberes, siendo parte de nuestra sociedad.

Exigimos cambios al sistema educacional, pero ¿que estamos haciendo por el de nuestro entorno? ¿Por la comunidad escolar en que estamos insertos como padres, como estudiantes, o profesores?.

Queremos cambios al sistema político, y administrativo de la región pero las señales provenientes tanto del Ejecutivo como del Parlamento son contradictorias, cuando por un lado vemos un avance en la elección de los Consejeros Regionales y por otro el posible retroceso al reducir sus actuales facultades.

Esperamos las mejoras a los sistemas que produzcan el mejoramiento en la calidad de vida de Adultos Mayores o de personas en alguna situación de discapacidad, pero nos cuesta respetar sus espacios preferenciales o incluirlos con igualdad en los espacios sociales.

¿Para qué esperar que nuestras ciudades colapsen con un desarrollo descontrolado por el solo impulso del crecimiento, si podemos generar políticas comunales y regionales que entreguen un orden y una guía planificada de desarrollo a través de participativos y visionarios instrumentos?

Seamos un efectivo e innovador proyecto piloto de región, partiendo por nuestros hogares, nuestros emprendimientos, nuestros hijos, desde nuestro propio actuar, solo así podremos aspirar al tan anhelado desarrollo sustentable, inclusivo y participativo que desde distintas instancias pedimos con tanta vehemencia.