Liderazgo en la unidad. El desafío de la Oposición.

Por Manuel Aguilar.

Concejal Pedro Aguirre Cerda, Directiva Regional y Consejero General RN

@manuelaguilarcl

La cercanía de las elecciones municipales, la necesidad de repotenciar el rol de la oposición y el difícil momento que vive la política producto de la desconfianza  que muestran los chilenos, hacen evidente la importancia de tener uno o varios liderazgos eficientes, capaces de conducir a nuestro sector, durante estos 14 meses al éxito en la mayoría de los 345 municipios a lo largo del país.

Debemos creer con absoluta certeza, que la experiencia que vivimos con el Gobierno de Sebastián Piñera, a pesar de las diferencias en cuanto a su manejo con los partidos políticos y su sintonía con la ciudadanía, dejará en evidencia el actuar de una administración, que se encargó de detener   el vuelo de una Nación, generadora de empleos, de estabilidad económica y que comenzaba a abrir reales oportunidades para todos, disminuyendo en parte las brechas de desigualdad. A su vez, los partidos de la Nueva Mayoría, pasarán a la historia como una coalición instrumental que a expensas de un discurso cargado de ideologismo y fanatismo, se sirvieron del Estado y en consecuencia desplazaron el bienestar común, por el beneficio de unos pocos.

No es de extrañarse que en la oposición, sea Renovación Nacional, partido que siempre ha tenido un rol preponderante en la historia de los grandes acuerdos, que ofrezca de entre sus militantes los liderazgos con mayor convocatoria ciudadana. Voces como las de Andrés Allamand, Alberto Espina, o más recientes como Francisco Chahúan y Manuel José Ossandón, recogen la esencia social, del chileno de clase media que ve hoy con preocupación el porvenir del país, debido a lo desatada que está la delincuencia, a la falta de oportunidades y a la injusticia social, esta última marcada por hechos de corrupción, provenientes de quienes viven en una realidad, en que la  impunidad es beneficio adquirido.

Esta lamentable situación a la que se ha llegado, no es sino la culminación del proceso de funcionamiento de una Institucionalidad de Estado ineficiente, que formateo de su disco duro el ideal de hacer de Chile un país próspero, de seguridades y oportunidades y en que el mérito tuviera su justa recompensa, y de una oposición alejada de lo ciudadano. Pero como dijo Thatcher, “Es posible tener que librar una batalla más de una vez para ganarla” el desafío es claro se requiere nuevamente de un liderazgo pero desde la unidad de un sector, pasando por las pequeñas comunas para llegar a las grandes regiones, trabajando sin excusas y con sincera lealtad a la dignidad de las personas.